Hace cinco años nuestro entrevistado descubrió el mundo Lego para transformarse en un destacado constructor de modelos que han llamado la atención tanto en nuestro país como en el extranjero, donde cuenta con trabajos que participan de exhibiciones permanentes. Esta es la historia del interesante pasatiempo del oftalmólogo Luis Peña.

Por Matías Alcántara

“Hace 5 años a uno de mis hijos le regalaron un juego de Lego. Antes había armado con mi otro hijo pero siempre siguiendo las instrucciones. Este regalo era un set de construcción, con retroexcavadoras y grúas, y mi hijo me pidió que construya una nave espacial con las piezas. Lo intenté pero no me resultaba, así que me puse a investigar por Internet cómo podía hacerla, y ahí comencé a vislumbrar que había todo un mundo detrás”, nos cuenta el doctor Luis Peña en relación al comienzo de su afición.

“Armamos la nave espacial y empecé a entusiasmarme con el tema para distraerme, empecé a comprarme piezas y terminé convirtiéndome en un fanático”, complementa el doctor miembro de la Sociedad Chilena de Oftalmología (SOCHIOF).

No lleva la cuenta de la cantidad de proyectos que ha terminado, porque sólo algunos pasan por su filtro para ser presentados a través de fotografías o exhibiciones. Los que no “clasifican” esperan su turno en cajas para ser perfeccionados.

En la actualidad dos de sus obras participan de una muestra permanente en Dinamarca, el barco Beagle -uno de sus trabajos favoritos- y un proyecto en la categoría naturaleza. La muestra dura un año y pronto se lucirán otros dos modelos elaborados por Luis que también fueron seleccionados: un escarabajo de oro, pieza inédita en Lego, y en la categoría escena divertida, la ballena Greta que está en el Museo de Historia Natural, con dos niños jugando sobre los fósiles.

Para materializar sus trabajos Luis realiza un proceso previo a la construcción, de acuerdo a su relato: “Para cualquier modelo hay que investigar todo. Las proporciones, las dimensiones, los detalles arquitectónicos en el caso de los edificios. Por ejemplo cuando hice el Estadio Nacional empecé a hacer pruebas con las piezas que tenía a mano para tratar de hacer la curvatura donde se sientan los espectadores. Vi fotos aéreas, también visité el recinto para ver las proporciones, las áreas que están alrededor, la posición exacta de la estatua del Pilucho de avenida Grecia, y con toda esa información logré acercarme harto, hasta hice el Memorial de los Detenidos Desaparecidos para que se viera todo detallado”.

El modelo quedó tan bien logrado, que hasta el propio Luis se sorprendió con la reacción de la gente que contempló la versión Lego del principal recinto deportivo del país, en una exhibición en la Estación Mapocho.

Tanto el barco Beagle como el Estadio Nacional aparecen entre sus obras favoritas, pero hay una que para el neuroftalmólogo está en el primer lugar en las preferencias: “El Arco de Medicina de la Universidad de Concepción, que fue todo un desafío porque es un edificio que tiene un frontis curvo, arqueado. También fue desafiante hacer el bajo relieve que hay en la parte central del arco, y lograr todas las proporciones, el detalle urbanístico de los alrededores, los jardines, etc.”

El artista en Lego nos cuenta que sus proyectos en promedio los logra en poco tiempo, pero que otros requieren de mucho más trabajo: “Depende del tamaño. En general mis modelos tienen entre 500 y mil piezas y esos los puedo hacer durante un fin de semana. En un modelo más grande, como el buque Belgrano que hice recientemente y que mide cerca de un metro, con toda una investigación detrás, estuve casi un mes trabajando en los ratos libres que tenía”.

Pero entre tantas piezas y modelos, Luis tuvo que realizar algunas modificaciones estratégicas en el hogar: “Los proyectos que están terminados los embalo en cajas con cartón corrugado para protegerlos del polvo. Las tengo en una bodega con repisas grandes. Por lo tanto tengo un espacio de almacenamiento y otro de trabajo, una especie de taller de Lego que está donde antes se guardaba ropa y las bicicletas”.

La lectura y el ajedrez son otros pasatiempos que han acompañado al doctor, que por ahora proyecta su próxima gran obra, la que piensa exhibir en el encuentro Latinoamericano de Lego que se realizará en Concepción en 2020: “Tengo ganas de hacer la Esmeralda de Prat, pero en escala mini figura. Antes hice una pero en escala de 1 a 100, entonces no se logra apreciar la verdadera dimensión del barco. Va a medir más o menos un metro 30 cm de largo, con unas seis mil piezas como mínimo”.

Pero antes de eso, Luis tiene otro desafío: llegar a los 10 mil votos para que una de sus obras sea evaluada por Lego para convertirla en set oficial de la marca, el Observatorio Alma, ubicado en el desierto de Atacama: “Fue bien entretenido, porque tenía ganas de construir algo que tuviera posibilidades de convertirse en set oficial. Pensé que era la oportunidad luego de la noticia de la foto del agujero negro. Hice dos modelos de telescopio y le ha ido bien, ya tiene más de mil votos. Incluso Alma ha colaborado con la campaña”.

Si quieres votar para que el Obsertavorio Alma se transforme en set oficial de Lego ingresa Aquí

Si deseas contemplar más obras del oftalmólogo y artista en Lego Luis Peña, entra a flickr

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