Las plantas, hierbas y frutas esconden un sinfín de propiedades que van más allá de alimentarnos, favorecer la producción de oxígeno, equilibrar el sustrato de la tierra, entre otros. Por siglos, diferentes culturas han estudiado y usado sus propiedades para desarrollar aceites esenciales extraídos de las hojas, tallos, raíces, flores y frutos. Aquí una pequeña reseña de sus bondades.

Por Weheal

Definitivamente no hay que ser experto para saber que el aroma a lavanda nos provoca una sensación de calma, relajo y ayuda a dormir. Que si tenemos algún problema estomacal podemos tomar una infusión de menta, tomillo o perejil. Que el pelo se pone más brillante con quillay, renueva sus dorados con manzanilla y recupera fuerza con ortiga. Estos parecen ser secretos de la abuela y, en parte, lo son, ya que las propiedades de plantas y el uso de aceites esenciales se remonta hasta el 4.500 A.C. en China, habiendo registros de uso de estos aceites, aromas y preparaciones en culturas como los egipcios, los griegos, entre otros.

Los aceites esenciales extraídos en forma directa de las plantas concentran los principios activos y propiedades más puras de la planta sometida a este proceso. Su resultado es una sustancia altamente aromática y concentrada que es obtenida desde pétalos de flor, hojas, tallos, raíces, semillas, entre otras partes de la planta, por medio de la destilación por vapor o extraídas por presión en el caso de cáscaras como los cítricos, naranja y bergamota.

El elevado nivel de concentración que poseen, no los hacen adecuados para ser usados de manera tópica y directa, ya que pueden terminar siendo irritantes sobre la piel. No obstante, podemos aprovechar sus beneficios aplicándolos sobre aceites vegetales conductores, como oliva, almendra y coco. Basta unas gotitas del aceite elegido para resolver el malestar indicado y se pueden realizar masajes directos con la mezcla, o bien diluirlos en mucha agua para aprovechar sus beneficios en el baño o sencillamente evaporarlos en agua caliente o difusores. Su alto nivel de concentración sólo hace necesario 3 o 4 gotas del aceite.

Una de las terapias más conocidas en el uso de los aceites esenciales es la aromaterapia, considerada una terapia alternativa aprovecha los beneficios de las esencias de estas plantas maravillosas por medio de la inhalación de vapor con el aceite diluido en agua. Al aspirar estas fragancias el organismo reacciona a sus propiedades químicas modificando la secreción hormonal produciendo calma, alegría, regulando el sueño, mejorando síntomas como dolores musculares, afecciones a la piel, problemas circulatorios, dolores de cabeza, estómago y otras dolencias.

La lista de aceites esenciales abarca desde plantas conocidas y comúnmente utilizadas en la cocina u otros usos habituales y, otras muy exóticas, que han sido elegidas para ser parte de perfumes, cosméticos y medicamentos. Entre los aceites más habituales están albahaca, anís, bergamota, árbol de té, canela, cedro, cilantro, ciprés, citronela, clavo de olor, eucalipto, jengibre, eucalipto, romero, ruda, hinojo, geranio, naranja dulce, limón, sándalo, vetiver, patchouli, incienso, mirra, ylang ylang, entre otros. 

Con niveles de pureza que llegan hasta el 100% y siendo altamente aromáticos presentan elevada volatilidad, siendo muy etéreos por lo que la dilusión en agua y, posterior, evaporación promueve muy bien la liberación de sus beneficios para el organismo. Son solubles en ácido acético, en alcohol, grasas, ceras y aceites vegetales. Por eso es común encontrarlos como parte de los componentes de productos cosméticos y de belleza y también en ambientadores como difusores.

En tratamientos de aromaterapia se busca alcanzar sus beneficios como analgésicos, antibióticos, antisépticos, astringentes, expectorantes, diuréticos, condiciones de piel, dolor menstrual, irregularidades de la piel, trastornos del ánimo, problemas circulatorios, enfermedades respiratorias, entre otros.

La naturaleza es rica en elementos, frutos, productos no intervenidos y trae consigo su sabiduría ancestral. Aprendamos a usar conscientemente lo que nos da en forma generosa y abundante. Es una invitación abierta a probar otros métodos para alcanzar el equilibrio y estabilidad en el organismo. Además de lograr tener una mirada más abierta frente a posibles dolencias que podemos enfrentar de manera más equilibrada y menos invasiva, totalmente opuesto a lo que nos ofrece la manipulación en laboratorios.

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