¿Sabías que en Chile tenemos la radiación solar más alta del mundo, fuertes vientos de norte a sur para desarrollar energía eólica, un tremendo potencial de energía marina en nuestras costas, gran capacidad para desarrollar biogás y un recurso geotérmico a lo largo de nuestra cordillera?

Cada vez son más los chilenos que están optando por una vida sustentable, lo que ha hecho crecer la demanda por energías limpias y renovables en el país. Esto, sumado a la necesidad mundial de bajar las emisiones de carbono, ha incentivado a empresas extranjeras a invertir masivamente en estas tecnologías y al Estado a comprometerse con una política energética a largo plazo, estableciendo como meta al 2030 que el 70% de su matriz energética provenga de ERNC (energías renovables no convencionales).

Los rankings y números lo confirman. Entre 2010 y 2011, Chile tenía una capacidad instalada de ERNC de unos 500 MW y en cinco años dio un salto a más de 5.000 MW de potencia instalada.

Otro dato: unos US$14 mil millones se invirtieron en el país en energías limpias entre 2010 y 2019, lo que sumado a la disponibilidad de recursos renovables como sol, viento, agua y geotermia, visibilizó a Chile como líder mundial de países con mejores condiciones para invertir en energías limpias.

Además, la estabilidad económica del país ha permitido el auspicioso desarrollo de proyectos energéticos. Hoy, las tecnologías ERNC más instaladas en Chile son la solar fotovoltaica, luego la eólica y en tercer lugar las minihidráulicas de pasada. Aunque en la actualidad existe un gran interés del sector público y privado de potenciar además la bioenergía, la geotermia y prontamente la concentración solar de potencia.

El esfuerzo de Chile en esta materia se vio reflejado en la última versión del informe New Energy Finance Climascope, elaborado por Bloomberg New Energy Finance y el Banco Interamericano de Desarrollo, que ubicó a Chile en el primer lugar en inversión de energías renovables y en la lucha contra el cambio climático entre los países de América Latina y El Caribe.

Otro compromiso adoptado por nuestro país es el plan de descarbonización de la matriz energética, que considera el retiro de ocho centrales a carbón en un plazo de cinco años y, como meta final al 2040, la clausura de las restantes termoeléctricas existentes en el territorio nacional.

Fuente: Marca Chile

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