Con luna llena en acuario partimos esta semana, lo que parece presagiar que hay cosas que soltar y comenzar a expresar tras el severo encierro que guía una adecuación de variables internas y externas. El mundo continúa en convulsión, seguimos navegando en el mar de la incertidumbre pese a que algunos traten de asegurar lo contrario. Tenemos cifras locales. Los optimistas apuntan a dar mensajes esperanzadores desde su visión, los precavidos necesitamos más antecedentes antes de decir que tocamos piso.

Por Nicole Stückrath

Soy una fan de la astrología y de las ciencias duras al mismo tiempo. Y si alguien cree que ¿tal mezcla no se puede dar? puedo explicarle argumentativamente que es completamente posible. Las alineaciones astrales han estado hiper convulsionadas, luna llena en el signo de la liberación, cuadraturas en los planetas que rompen estructuras y tratan de dar lecciones. Los jóvenes movedizos de la astrología tratando de sacar cosas que vienen trabajando en el inconsciente hace tiempo. Y ¿qué vemos afuera? Líderes cuestionados, institucionalidad debilitada, una economía desgarrada intentando desesperadamente sostenerse, la política y políticos sin credibilidad, un virus desatado que caló hasta los huesos de las sociedades y el mundo aún sin defensas comprobadas. En resumen, se podrá contrariar y, decir que es una coincidencia, pero de que siguen pasando cosas y la humanidad parece continuar tratando de resolverlas, con pasos de ciego o al menos tuerto, no se puede negar.

En Chile, los datos de actividad continúan magros. El desempleo, tal como está medido indica que existe un 12,2% de la fuerza de trabajo desempleada en el trimestre móvil abril – junio (más de 2 millones de personas sin trabajo), pero esta cifra esconde los defectos de su construcción. La fuerza de trabajado (la cifra base sobre la que se calcula el porcentaje de desempleo) ha seguido cayendo en forma continua y sin pausa, lo que junto a una ley de protección del empleo que dice que tiene gente contratada (datos administrativos vigentes), pero que en la práctica no trabaja y no recibe sueldo, indican que la cantidad de desempleados, no productivos y que no cuentan con un ingreso asalariado constante está instalada en un 40% o poco más.

En cuanto a actividad, acabamos de conocer la cifra del Imacec (Indicador de actividad económica) de junio el cuál reflejó un descenso de 12,2% complementando con las caídas de abril y mayo, un descenso de 14% de la actividad productiva en el segundo semestre del año, cifra que se compara a las caídas registradas en la crisis de deuda del 82. El imacec minero vive su propia historia porque es una actividad productiva que no depende del contacto directo con la gente. Una parte importante de la faena se hace automatizada y el producto exportado es materia prima para construir materiales necesarios en la demanda de servicios que están altamente consolidados hoy con la gente haciendo desde sus casas, por lo tanto, no exhibe los apremios de la contracción de demanda. Al contrario, todo el resto de los sectores productivos están reformulando sus estrategias de venta, reduciendo stocks, invirtiendo en mejorar sus plataformas de venta digitales y a distancia, automatizando procesos que no requieran de personal presencial para la continuidad de su funcionamiento.

Esto no se condice o al menos se contrapone con ciertas políticas dirigidas a estimular el empleo. El gobierno ha iniciado la campaña para promocionar políticas que busquen reactivar sectores que son, por definición, mano de obra intensivos y están ostentando de la prioridad, ubicándolos en el primer lugar de las propuestas, como es el caso de la construcción y comercio. Asimismo, se comienzan a visualizar ciertas iniciativas para estimular y proteger al turismo, pero no es posible dejar de lado el riesgo de abrir libremente comercios, hoteles, espacios de reunión y traslado de personas, lo que es bastante complejo mientras el virus no esté neutralizado.

Por su parte, ya se comenzó a discutir la forma de llevar adelante un plebiscito, propuesta que emergió entre las demandas sociales durante el estallido social. Dicho ejercicio ciudadano busca actualizar la constitución alineándola con las necesidades actualizadas de la población. No obstante, hay algo claro en este proceso del que somos parte. Los actores políticos no han dado el ancho de lo que ha requerido la crisis, las instituciones se han debilitado, la población tiene el foco puesto en sus necesidades, toda vez que ni las básicas están siendo cubiertas, ¿Qué espacio puede quedar para discutir cambios constitucionales liderados por una clase política incapaz de discutir con visión el horizonte y el cómo se desarrollarán las necesidades de la población?

Algunos de los incautos analistas expresan hoy que la crisis económica habría tocado piso. Ojalá sea así, porque las próximas cifras podrían mostrar una falsa mejoría empoderadas en los recursos provenientes del retiro de fondos de la AFP y de los bonos y transferencias del gobierno, que alivian una temporalidad de gastos presente pero que no dan ningún avalúo que permita estabilizar las proyecciones del futuro.

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