No importa si estamos en cuarentena o no. La ansiedad de siempre mantiene nuestros pensamientos en un atochamiento natural. Sin querer nos alejamos de lo esencial y dejamos de monitorear nuestros hábitos saludables. Sin embargo, prefiero hablar de rituales, por lo sagrado que estos debieran ser, y no de hábitos como si fueran un deber aprendido y obligado.

Por Weheal

Cada despertar debiera ser considerado un regalo. Un nuevo día para intentar hacer todo nuevo otra vez. 86.400 segundos de oportunidad para vestirse con la mejor energía y recibir ese tiempo como una bendición. Si viéramos la vida de esta forma aprenderíamos a vivir en el hoy y en el aquí. Sin embargo, nos llenamos de angustias y pensamientos errantes que nos producen ansiedad, decaimiento y angustia.

Efectivamente todo comienza cada mañana. Por eso es muy importante enfocarnos y preocuparnos de lo que hacemos en esos primeros momentos tras despertarnos, porque sin duda estos determinan lo que ocurre el resto del día.  De manera personal, cuando me he detenido a monitorear y consultar sobre que es lo primero que hace cada uno al levantarse, me encuentro con respuestas como; lo primero que hago es agarrar el celular, me tomo el vaso de agua añeja de la noche anterior, me levanto de un salto a vestirme y tragar para sentarme a trabajar.

Si logramos entender y concientizar que ese primer momento de la mañana determina el resto del día, nos daríamos cuenta de que es muy difícil tener una buena jornada si al despertar lo primero que hago es contaminar mi cuerpo con la energía del celular, agua vieja y con prender el botón de automático. 

Por estos motivos deseo compartir algunos rituales matutinos que cambian el estado anímico en 360°, los cuales no tienen nada que ver con creencias, religiones, culturas ni nada. Es más bien sentido común, sentido de salud o como yo le digo sentido y conciencia de bienestar.

 Aquí van rituales matutinos en 6 pasos. Al despertar lo primero que debiésemos hacer siempre es conectarnos con la fuente de amor más grande y universal y agradecer. Agradecer por abrir los ojos otra mañana, por estar ahí. Identificar al menos 4 o 5 razones que nos conecten con el amor. Esa sensación de tenue calor y abrigo que encierra el agradecimiento nos ajusta el termostato vibratorio y ya podemos avanzar al paso dos.

El segundo paso es respiración consciente. Estoy aquí, estoy vivo y respiro. Siento el oxigeno que ingresa y llena mi cuerpo. Tomo conciencia de que esta ahí y exhalo con profundidad. No hay que ser experto. Basta con 5 inhalaciones profundas, conscientes, mantener y exhalar y mantener. El cuerpo se siente distinto. Y comenzamos el día con otro enfoque.

El tercer paso, el cuerpo. Estiremos cada centímetro de nuestra anatomía. Sintamos las articulaciones, los músculos, los huesos, los ligamentos, los nervios. Que toda parte del cuerpo se mueva. Ideal es poder practicar algún tipo de ejercicio que logre este efecto, pilates y yoga son muy recomendables. Y ojo no se tiene que hacer una rutina completa, son algunos movimientos que agilicen, distiendan el cuerpo y hagan que la sangre vuelva a circular.

El cuarto paso es el ambiente. Que pasa si mientras nos levantamos encendemos una vela, un incienso, resinas, hierbas, aromaterapia y acompañamos con música. Y si esto nos da espacio para meditar unos minutos en el día, concentrarnos en lo que queremos, en los sueños, en como nos sentimos. Al llegar aquí ya estamos totalmente despiertos, conscientes de nuestra vida y de que estamos aquí.

El quinto paso, alimentación. ¿Qué me preparo de desayuno? Tomo y como lo primero que encuentro, tragando apurado o me doy el tiempo de preparar algo rico, nutritivo y sano, para mi cuerpo que viene recuperándose de un ayuno de 8 o más horas y necesita nuevas fuentes de energía para avanzar. Elige alimentos sanos, orgánicos, variados. Nutre e hidrata el cuerpo.

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El sexto, cuidado personal. La experiencia de bañarse, humectarse, vestirse que tampoco sea un ejercicio de automatismo. Este es justamente el tiempo que existe para uno en tranquilidad y soledad. Aprovechémoslo bien. Que sea un momento de spa personal no un trámite para despertar del sueño. Desde poner aromaterapia en el baño hasta masajear con cariño y cuidado la piel del cuerpo y el rostro ya nos dan otra sensación. Nos aporta Bienestar y es una forma concreta de demostrarnos amor propio.

Los rituales personales no tienen que ver con religiones tienen que ver con el amor. El amor personal, el encuentro contigo, el proteger un espacio de bienestar y salud. No me creas pruébalo y mira cómo cambia el tono de tu día cuando aprendes a hacer sagrado tu cuidado personal.

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