Probablemente la mayor parte de las decepciones en las relaciones interpersonales se deben a expectativas no cumplidas.

Por Andrea Donnaire

¿Te ha pasado que te frustras porque la otra persona no actúa de cierta manera, como tú pensabas que debía actuar?

A mí sí, muchas veces.

Por ejemplo: no responde los mensajes o correos en el tiempo que espero. No me llama con la frecuencia que quiero. No reacciona como “debería” cuando me pasa algo.

Con el tiempo he ido aprendiendo a identificar cuáles son esas expectativas, y a hacerme responsable de ellas. Ahora sé que son mías, no de la otra persona… y eso ha significado un cambio gigante en mis relaciones. Porque soy más capaz de aceptar a las personas y a las cosas como son.

Creo que lo más difícil es identificar las expectativas que ni nosotros mismos tenemos tan claras, las que yo llamo “expectativas ninja”.

Puedes sospechar de la presencia de una expectativa ninja cuando te frustras, enojas o decepcionas y no alcanzas a saber bien por qué.

También cuando eres muy crítico/a con alguien, por sus formas de ser o de actuar.

Te dejo unas preguntas para guía que cuando te pase eso, logres tener claridad sobre cuáles están siendo tus expectativas:

¿Qué estás sintiendo?

¿Qué fue lo que desencadenó esa emoción?

¿Cuáles son tus juicios hacia esa persona en este momento? (todos los calificativos que están en tu cabeza).

¿Qué era lo que esperabas que pasara, o que esa persona hiciera?

¿Por qué esperabas que pasara eso?

Con esta última pregunta posiblemente aparecerán un montón de “porque debería…”. Estos debería, querido lector(a), son tuyos y de nadie más. Son tus expectativas, reflejo de tus juicios o creencias sobre la vida y el mundo.

Los aprendiste de tu entorno y los hiciste tuyos.

Creo que es hora de que todos nos hagamos responsables de hacernos cargo de nuestras expectativas y creencias como propias, y de desafiarlas. Para dejar de perpetuarlas simplemente porque que las cosas siempre han sido así y porque crecimos escuchando tal o cual cosa, y que podamos generar los cambios que estamos necesitando como personas y como sociedad.

Escucho en mi mente que me podrías contestar: “Pero hay cosas que son obvias, son de sentido común”. Y sí… pero no siempre cuando algo es obvio o importante para ti, lo es para los demás.

Por eso es importante dejar de asumir que ese terreno de entendimiento común existe (porque no siempre existe), y hacernos cargo de construirlo.

Para eso, es debemos aprender a expresar nuestras necesidades personales y pedir concretamente qué es lo que estamos necesitando del otro.

Y esto no es tan fácil porque estamos acostumbrados a vivir desde los debería más que desde la conexión con nuestras necesidades y deseos propios.

Para ayudarte a sintonizar con tu real necesidad, te dejo este “Pie de necesidades”, que tiene origen en la comunicación no violenta.. Fíjate primero en cómo te sientes (las palabras que están hacia el centro), y luego explora la familia de necesidades que corresponda, y descubre alguna que te haga sentido.

En un próximo artículo abordaremos cómo hacer pedidos concretos de manera efectiva.

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