Los empresarios del vino comprendieron que el negocio no solo está en producir y vender, sino que también en mostrar: abrir las bodegas para que los visitantes conozcan de cerca el interesante proceso de elaboración, rodeado de bellos entornos.

Se conoce como turismo de vino o enoturismo a las visitas a bodegas y viñas, con catas y distintas actividades relacionadas con la producción vitivinícola. Chile, país privilegiado en cepas y entorno, ha tenido un incremento sostenido en esta materia en los últimos años, especialmente gracias a las “Rutas del Vino” y a las innumerables vendimias e iniciativas promovidas por las viñas, las que se han ganado un lugar destacado como panorama.

La diversidad de vinos ha obligado a las bodegas a estar cada vez más preparadas para recibir a visitantes que saben mucho más que antes y que desean conocer todavía más de ese producto que acompaña en distintos momentos. No se trata únicamente de pasear por maravillosos lugares que no se encuentran en la ciudad, tampoco solo de disfrutar las exquisitas degustaciones, sino que también es ir a la génesis misma del proceso de producción, pasando por cada una de las etapas hasta llegar a la botella, que probablemente será adquirida para probar en casa, ahora acompañados de toda su mística historia.

Mario Pablo Silva, presidente de Vinos Chile A.G., nos describe el panorama del turismo de vino en el país: “El enoturismo chileno tiene un gran potencial, en un comienzo eran tours por bodegas, hoy es una experiencia completa, donde se conoce la viña, su cultura, se integra con la gastronomía y con el entorno local, con la artesanía y culturas que se han desarrollado”. En Chile existen 94 viñas oficiales con programas de enoturismo, que esperan recibir en el año a 900 mil personas interesadas en el mundo del vino, hasta ahora con una tendencia de 80% extranjeros y 20% de turistas nacionales.

Silva nos adelanta los objetivos a mediano y largo plazo: “El gran desafío es que el enoturismo ayude a posicionar a los vinos de Chile en el mundo y también localmente, donde tengamos un flujo mayoritario de visitantes nacionales a las viñas. Para 2017 se espera subir a un 35% en turistas locales como asistentes a las viñas; y para 2025, un 50% de enoturismo nacional, lo que se traduciría en llegar a un total de 3 millones de visitantes, una cifra similar a la que existe en España”.

EL VINO EN CHILE ES UN PATRIMONIO

El sommelier internacional Héctor Vergara sostiene que a nuestro país le falta mucho para llegar a los niveles que han alcanzado otras experiencias en el mundo: “En enoturismo estamos en pañales comparados con California, por ejemplo, donde es una industria tremenda. En Chile en general no es panorama visitar un viñedo, mientras que en otros países lo es”, comenta en relación a la idiosincrasia del propio chileno.

Vergara, que en 1982 recibió la distinción de master en la Court of Master Sommeliers, comenta en este sentido las dificultades del enoturismo en el país: “No está en el ADN de la gente, pero se está haciendo un trabajo para eso. Ahora los turistas que vienen a Chile sí van a los viñedos”, aclara.

Del total de visitantes extranjeros, el 42,8% son brasileños, cifra que ha ido en aumento en los últimos años. De acuerdo a Vinos de Chile, el enoturismo genera ingresos en promedio de 24 millones de dólares al año, considerando venta de productos y de entradas a los viñedos.

Para Héctor Vergara, el consumidor nacional debería valorar todavía más su propia producción, lo que implica conocer también los hermosos parajes en que se elabora: “El vino en Chile es un patrimonio, se vende en el mundo entero, entonces debemos asumir en nuestro país que tenemos un producto noble ¡y que se vende muy bien!”.

DATOS DUROS

El enoturismo representa en promedio ingresos por 24 millones de dólares al año, por conceptos de venta de entrada al lugar y venta de productos.

Entre 2005 y 2015, el número de visitantes a viñas en Chile aumentó en un 21,3% anual.

En 2015 las viñas recibieron a 732 mil personas. Para 2017 se espera que sean 900 mil.

En los últimos años, los turistas extranjeros representaron el 80% de los visitantes a viñas en Chile, mientras que solo el 20% fueron nacionales.

Se espera que en 2017 el 35% de los visitantes a viñedos sean chilenos y 65%, extranjeros.

El objetivo para 2025 es llegar a los 3 millones de visitantes a las viñas, 50% chilenos y 50% turistas extranjeros.

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