La producción nacional de vino no detiene su crecimiento sostenido de los últimos años, con China a la cabeza del interés mundial —convirtiéndose en 2016 en el primer mercado para el vino chileno—, y con un aumento considerable también en el consumo interno, el cual, según las cifras de Wines of Chile para el mismo año, estimaría que los chilenos consumieron 10% más vino que el anterior.  A través de testimonios de especialistas, te invitamos a conocer el panorama de la industria, sus desafíos y objetivos a mediano y largo plazo.

En el contexto de la Copa Confederaciones de Rusia, el jugador chileno Alexis Sánchez — cuyo equipo, el Arsenal inglés, es auspiciado por una viña chilena— disfrutó de un logro histórico: se convirtió en el máximo goleador de “la Roja”. Tras un partido con Alemania que todo el orbe quería ver, ya en la zona de entrevistas seguidas también desde muchos países, Sánchez describió el momento en que su marca se vería superada en el futuro de la siguiente manera: “Algún día me gustaría sentarme, tomarme un vino y ver que alguien pasó mi récord”.

Esa frase dio la vuelta al mundo de la boca de uno de los embajadores más importantes del país, porque el vino chileno no solo se conoce, sino que también se aprecia y se admira en el extranjero. De hecho, se estima que en el mundo 1.800 millones de personas consumen al menos una botella de vino chileno al año, cifra que instala a Chile entre los principales productores.

De acuerdo al comportamiento de los últimos años, por lo demás, no hay duda de que la industria del vino chileno, aún con estos boyantes números, mantiene su afán: crecer. Ni la desaceleración económica, ni las heladas, ni las sequías, ni las inundaciones, ni los incendios forestales han afectado los números generales de este crecimiento sostenido, que no solo suma elogios y nuevos consumidores en el extranjero, sino que también ha encontrado un mercado interno interesado en conocer más de este fascinante mundo.

PALADAR CHILENO CADA VEZ MÁS EXIGENTE

El consumidor nacional entendió que en Chile el vino podría ser perfectamente algo así como el chocolate para los belgas, y por lo mismo cada vez está más interesado en saber de las distintas variedades que ofrecen los diversos viñedos del país, probar la mayor cantidad de cepas posibles, conocerlas, saber diferenciarlas, encontrar la combinación precisa con las comidas, regalar una buena botella a alguien que sepa apreciarla. En otras palabras, el chileno sabe mucho más de vinos que hace algunos años y, en consecuencia, cada vez busca encontrarse con un producto de mejor calidad.

Mario Pablo Silva, presidente de Wines of Chile (o Vinos de Chile), ratifica esta tendencia: “Tenemos estudios que nos indican que en Chile el consumo de vinos está creciendo, orientado principalmente al vino de mayor valor, cuya categorización es finos y superfinos. Ese es el segmento que más ha crecido”.

En 2016, la venta de vino superfino en Chile creció un 25,2%, mientras que la categoría completa aumentó un 12,2% en relación al año anterior.  “El consumo de vinos ha ido mejorando en los últimos años: pasamos de 13 litros per cápita hace 5 años a un consumo de 14 litros per cápita al año. Mejor aún es la composición de dicho aumento, ya que hoy en día se toman vinos de mejor calidad, lo que va en línea con nuestra estrategia como sector”, complementa el presidente de Wines of Chile.

El mercado nacional del vino, considerando los espumantes, aumentó un 10% en volumen y un 12,1% en su valor, alcanzando una producción de 264,6 millones de litros y utilidades de USD$ 579 millones. Del total de ventas, el consumo interno representa el 24%, cifra que debería aumentar de acuerdo con la visión de Mario Pablo Silva: “Estamos en un país de vinos, líder en el Nuevo Mundo, razón por la cual creemos que el consumo local debería ser superior y establecer una clara ventaja con los otros rubros. Chile presenta enormes ventajas competitivas como paraíso vitivinícola, talento y calidad de su gente e innovación, lo que nos permite proyectar un desarrollo sano y competitivo en el largo plazo”.

Este desarrollo del vino nacional se explica porque en Chile se definió una estrategia que ha dado buenos resultados, según nos comenta el cronista gastronómico Daniel Greve: “La industria nacional está en un camino muy diferente al de hace 6 o 7 años, donde se le criticaba por producir un vino muy plano y predecible, mientras que ahora ha demostrado con hechos que es un país con un producto muy diverso, diferente, de muchos valles, cepas y estilos. Independiente de la rica diversidad, hay un factor común que es la calidad, fácil de entender y que siempre invita a una segunda copa”.

Greve también reconoce que el consumo interno se ha fortalecido por distintos factores, uno de ellos es el acceso a mayor información, debido a que el mundo del vino en la actualidad forma parte de la agenda noticiosa: “Hay más medios especializados, y eso es muy importante porque es el puente entre el consumidor y el producto, que en definitiva los acerca y los invita a reunirse”.

VINOS DE EXPORTACIÓN

Las favorables cifras del primer cuatrimestre del año ratifican la tendencia al alza de las exportaciones de vino chileno. Según información entregada por Wines of Chile, la venta al extranjero de vino embotellado aumentó en un 6,2% en volumen y un 5,5% en valor en relación con los primeros cuatro meses de 2016. En tanto que el espumante registró un alza de 24,7% en su valor y de 20,8% en volumen.

El presidente de la asociación que representa a los productores vitivinícolas de Chile, Mario Pablo Silva, confirma que las cepas que más se exportan siguen siendo cabernet sauvignon y carmenere, y se detiene para explicar las causas del éxito de la producción chilena en el extranjero: “En los últimos años se ha tenido un desarrollo muy importante en los diferentes mercados internacionales, crecimiento generado por nuevos polos e ingreso de nuevos consumidores a la categoría. Sin embargo, los países productores están invirtiendo y desarrollando estrategias y marcas para alcanzar un aumento en su participación de mercado”.

Por su parte, el gerente general de Santiago Wine Club, Arnaud Robert, coincide con el diagnóstico positivo y nos comparte su opinión respecto a las causas del buen momento del vino chileno en el exterior: “Ofrece un commodity de buena calidad que es muy apreciado en otros mercados, los que se pueden ir abasteciendo. También porque es un vino con diversidad generosa, con mucho sol, mucha frescura, buena acidez, elegante, con estructura, fácil de entender. Todo eso seduce a los otros mercados”.

DESAFÍO: AUMENTAR EL VALOR DE LA BOTELLA

Arnaud Robert, de nacionalidad francesa y con 13 años de residencia en el país, cree que existe un conflicto a la hora de endosarle una imagen al vino chileno, entre lo masivo y lo exclusivo: “Esa es la dualidad de Chile: por un lado no quiere perder su commodity, su producto barato y competitivo para ganar mercado, y por otro, ofrece productos premium. No se genera la credibilidad suficiente porque el mensaje más importante es el vino barato. Es un problema de foco, pero Chile va a tener que ir a la tendencia de ajustar el valor y bajar el volumen”.

Por su parte, el reconocido sommelier internacional Héctor Vergara sostiene que la industria nacional ha trabajado bien en la última década, pero que debe dar el siguiente paso para posicionarse mejor fuera de nuestras fronteras: “El vino chileno se ha ganado un prestigio en el mundo entero, pero la tarea ahora es darle valor, porque cuando entramos a otros mercados lo hacemos con precios bajos. Nuestro producto no tiene nada que envidiarles a los mejores vinos del mundo”.

El diagnóstico lo comparte Mario Pablo Díaz, quien además menciona los caminos de Wines of Chile para aumentar el valor al producto: “El principal objetivo y estrategia es desarrollar la demanda por vinos premium  y aumentar los precios promedio de los vinos nacionales, además de incrementar la competitividad del sector. Buscamos lograrlo a través de aumentar el conocimiento del vino chileno, fortaleciendo la imagen como vinos de calidad,  y sustentables”.

Finalmente, es él mismo quien explica las expectativas y desafíos de la industria vitivinícola nacional: “Hemos definido como objetivos al 2025 aumentar la demanda y precio promedio del vino nacional, crecer un 3% en volumen y un 6% en valor. Tenemos como misión fortalecer la imagen y reconocimiento de los vinos chilenos en los mercados internacionales, posicionando la mejor calidad y diversidad de nuestro producto. Y a nivel local estamos siempre innovando con campañas nacionales e intentando acercar el vino a los consumidores, rompiendo el paradigma de la copa y el vino”.

CONSUMO MERCADO NACIONAL

En 2016, los chilenos consumieron 264 millones de litros de vino, que representan USD$ 579 millones. Los vinos superfinos registraron un alza de consumo interno de 15,8% en volumen y 25,2% en valor.

DE CHILE PARA EL MUNDO

Los productores chilenos realizan permanentes esfuerzos destinados a abrir puertas en los distintos mercados mundiales, participando en ferias, convenciones y seminarios internacionales de vino. En Asia, por ejemplo, Wines of Chile durante 2016 realizó 22 actividades, 4 ferias y 3 auspicios corporativos en los que participaron 98 viñas chilenas.

A fines de mayo de 2017, en otro caso, viñas nacionales participaron en una muestra organizada en Roma por la Asociación Ítalo-Chilena de Comercio, denominada “El gran vino de Chile a Roma”.

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