Conversamos con uno de los hombres que más han hecho por el reciclaje electrónico y la sustentabilidad en nuestro país, encabezando e impulsando, entre otras, dos exitosas iniciativas: la empresa de reciclaje electrónico Recycla y la fundación Recyclápolis. De ambas y de un futuro sustentable para Chile, hablamos en esta entrevista. 

El imparable avance de la tecnología hace que cada año en Chile —y en el mundo— se generen toneladas de basura electrónica. Específicamente en nuestro país, hablamos de unos 3 millones de celulares y más de 500 mil computadores ¡al año!, solo por mencionar una parte.

Gran cantidad de basura electrónica aparentemente no promueve la formación de muchas empresas dedicadas su reciclaje, ¿por qué?

Principalmente porque falta el marco normativo y regulatorio que fomente la actividad. Hoy estamos a la espera de los reglamentos y decretos supremos para cerrar el ciclo de la reciente promulgada Ley de Reciclaje. Por otro lado, es también necesario tener conciencia social y también ambiental para dedicarse a esta industria. Falta educación, fomento a los emprendimientos verdes desde el sector bancario y la Corfo. La Ley de Fomento al Reciclaje, promulgada en mayo, incluye entre los productos prioritarios los “aparatos eléctricos y electrónicos”, fijándoles cuotas de recuperación de los deshechos a las empresas que los producen.

Tú que fuiste pionero en el área, ¿qué piensas de los cambios que propone la ley y su aplicación?

Es un gran avance para Chile incluir el concepto “el que contamina paga” o el concepto “de la cuna a la tumba”, en donde el importador o productor debe extender su responsabilidad del bien que incorpora al sistema. En definitiva, esta nueva normativa es un gran avance para Chile.

¿Qué significa que Recycla sirva a la empresa, la sociedad y el medio ambiente? 

Lo que busca Recycla dentro de sus objetivos es generar un triple impacto y creemos que los emprendimientos del futuro deben tener esta fórmula. En este contexto, tenemos la firme convicción de que esto se logra incluyendo a la sociedad y el medio ambiente en la oferta de valor.

¿Cómo ha resultado la experiencia de trabajar con expresidiarias? 

La experiencia ha sido enriquecedora para ambas partes, sobre todo desde el punto de vista humano y social, y creemos tener una experiencia acumulada en este tema con la que podemos aportar para que esto se replique en otras industrias.

¿Cómo ves a Chile en la escena mundial del reciclaje en particular y de la sustentabilidad en general?

Chile está atrasado en estas áreas. La política nacional de reciclaje recientemente promulgada posee más de veinte años en Europa. Estamos en una etapa muy básica en la materia, hay mucho por hacer. Justamente esta situación ha sido uno de los impulsos más importantes para crear la fundación  Recyclápolis, institución sin fines de lucro que busca apoyar el desarrollo de nuevas iniciativas y proyectos que se alineen con los desafíos que el país requiere en el ámbito de la sustentabilidad.

A propósito de Recyclápolis, ¿de qué manera se gesta esta alianza con El Mercurio y la Universidad Católica y cómo crees que el Premio Nacional del Medio Ambiente, que entrega la fundación, ha aportado a este avance?

La alianza se gesta porque nuestra fundación invita al diario y a la universidad a sumarse a este desafío. El premio está aportando a un cambio cultural. Este año, por ejemplo, estamos invitando a los filántropos ambientales líderes del mundo, ya que nuestra fundación pondrá foco en la cultura de filantropía ambiental para que los filántropos chilenos puedan inspirarse y sumarse a este nuevo movimiento y temática.

Aparentemente, el entusiasmo por la organización de iniciativas de apoyo al medio ambiente, sin fines de lucro, superaría al del interés de ver la sustentabilidad como negocio rentable, como ocurre con Recycla.

Evidentemente que las actividades emprendidas por una institución sin fines de lucro tienen más facilidad para concitar apoyos y auspicios económicos por parte del sector privado y el Estado. Es parte de nuestra cultura el asimilar que estas acciones tienen per se más nobleza, transparencia y altruismo incorporados. Derribar ese prejuicio no ha sido fácil, en cuanto a conformar una empresa privada como Recycla, ya que se suele leer que cualquier iniciativa con fines de lucro no tiene los atributos mencionados.

¿Es posible un entendimiento conveniente entre mercado, autoridades, personas y medio ambiente en estos temas?

Por supuesto. La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) es una muestra de ello, así como también la política de conservación de parques naturales y marítimos.

Ya que hablas de conservación de parques marítimos, “Sailors of the Sea” no tiene nada que ver con reciclaje electrónico, pero mucho con sustentabilidad. Háblanos un poco de esta iniciativa. 

Sailors of the Sea es una fundación sin fines de lucro creada al amparo de la Fundación Rockefeller de Estados Unidos, que pretende fomentar una mayor conciencia sobre la importancia de cuidar nuestros mares y océanos y, por lo tanto, que nuestras actividades en ese medio sean cada día más sustentables y con menor impacto. Nosotros, a través de Recyclápolis, vimos como una gran oportunidad crear esta alianza, con la meta de implementar paulatinamente los distintos programas que impulsa y lograr una amplia difusión sobre esta temática, que aparece muy poco relevada en nuestra agenda pública.

Para terminar, se dice que en Chile habitualmente cuesta obtener reconocimiento, sin embargo, en tu caso, escuchamos desde el expresidente Ricardo Lagos hasta una conductora de noticias famosa celebrando tus iniciativas medioambientales, ¿sirven los premios?, ¿cómo los tomas?

Sí, siempre son válidos. Cuando recibes un reconocimiento es señal de que lo que emprendes tiene un valor para otros. Lo tomo con mucha humildad y responsabilidad.

CONTAMINAR O REUTILIZAR

Los desechos electrónicos son todo dispositivo alimentado por energía eléctrica cuya vida útil ha terminado. También se define como todo equipo o componente electrónico incapaz de cumplir la tarea para la que originalmente fue inventado. Como sea, cuando eso que no funciona o te parece obsoleto termina en la basura, genera el 70% de la contaminación por metales pesados en los rellenos sanitarios. Esto se debe la presencia de cadmio, mercurio, plomo o selenio, entre otras sustancias altamente tóxicas para el medio ambiente y la salud humana. En cambio, si es reciclado, se reutilizan algunas partes, metales como oro, plata y cobre, y lo que no es reutilizable se dispone de manera que igualmente no contamine el suelo.

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