En períodos de mucho estrés, el equilibrio hormonal se desajusta en forma importante y no es raro ver efectos en la piel, uñas y, por supuesto, en el pelo. Las medidas a tomar son de carácter integral. Balancear la parte emocional para reducir la secreción de cortisol es fundamenta, pero esto debe ir acompañado de una adecuada hidratación, nutrición y cuidados naturales.

Por Weheal

Una cabellera frondosa, brillante y saludable es, sin duda, sinónimo de salud y juventud. Por eso es tan importante para toda persona el cuidado de su pelo. Este, como parte del tejido conjuntivo, respeta y obtiene beneficios provenientes del ciclo de renovación celular, el cual, en forma natural, tiene su apogeo en plena juventud, pero que, con el paso de los años, los malos hábitos, el estrés continuo y el descuido tiende a mostrar deterioro y claras consecuencias sobre la salud de la fibra capilar.

Otoño, por sus características de cambios en la luz solar y en la cantidad de horas de luz al día, provoca un ajuste en el ciclo natural de renovación y se produce un impacto importante en la pérdida de pelo (síntesis de vitamina D). El folículo piloso sano, en un contexto de microflora del cuero cabelludo equilibrada, vive un proceso de tres etapas, anágena, cetógena y telógena. Esto significa que el pelo nace, crece y se mantiene y luego muere, ya que son células, las cuales con adecuada irrigación y nutrientes alcanzan su máximo potencial.

Existen variados factores que afectan la continuidad y salud del proceso de renovación. Uno de los fundamentales es el estrés. Bajo situaciones de estrés constantes, el cuerpo secreta cantidades importantes de cortisol, esta hormona mantiene al cuerpo en permanente alerta acelerando procesos metabólicos y haciendo que se gasten aceleradamente las reservas de energía en procesos no necesarios. Como resultado de esto el cuerpo se inflama, como reacción a la alerta y la absorción de nutrientes se vuelve deficiente porque la falsa alerta de emergencia consume en exceso energía.

En síntesis, nuestras células que necesitan oxígeno, agua y energía para renovarse y cuando comienzan a no recibirla de manera apropiada se produce mayor oxidación celular. Esto no sólo afecta al pelo, sino también a la piel y las uñas.

¿Cómo ponerle atajo a este problema? El poder ponerle freno a este problema celular viene de un cuidado integral. A toda costa debemos reducir los efectos del estrés en el organismo. Intentar equilibrar las emociones y darle tregua al cuerpo para que deje de estar en estado de alerta permanente.

Segundo ponerle ojo a la dieta. Somos lo que comemos. Necesitamos vitaminas, ácidos grasos, aminoácidos, minerales, antioxidantes, flavonoides todo en nuestras recetas de alimentos. Por eso es importante que mantengamos una dieta muy balanceada saturada de vitaminas naturales, A, E, C, D, B2, B7, B9, B12, minerales como hierro, sodio, calcio, magnesio, zinc, selenio, fósforo, cobre, proteínas, aminoácidos, ácido fólico, …. Energía celular natural. En lo posible e ideal que estos provengan de fuentes naturales de alimentos y no procesados industrialmente. Esto implica tal vez alinearse con alimentos de fuentes orgánicas, con exposición a los minerales de la tierra, no manipulados y libres de químicos, antiobióticos y manipulaciones humanas.

Hidratación. Esta funciona desde adentro. Agua pura sin límites, alimentos ricos en agua, infusiones. El pelo y las células requieren agua siempre. La falta de agua envejece las células y apresura su deterioro.

Todos los excesos son nocivos. Se recomienda no lavar en exceso, tampoco falta a la limpieza del cuero cabelludo. Hidratar y nutrir de forma natural, para ello hay múltiples recetas, miel, yogurt, aloe vera, palta, huevo, quillay, manzanilla, romero, ortiga, aceites de almendra, coco, ricino, oliva. Todos ayudan a mantener un pelo saludable. Mi preferido actualmente, mascarilla de zanahoria y vinagre.  Y no debemos olvidarnos del masaje al cuero cabelludo que estimula la irrigación sanguínea para mantener la salud de los folículos pilosos.

Nada en excesos. Cepillar adecuadamente, ojalá con cepillo de cerdas naturales y, si es peine, que este sea de cerdas gruesas y separadas. En cuanto a productos capilares se recomienda escoger aquellos de menor cantidad de componentes químicos. Sin sales ni parabenos. Mientras más natural mejor. Eso es sin mucha espuma, para que se entienda en palabras simples. El cuerpo es un gran sistema de subsistemas. Cuidar las necesidades de todos esos subsistemas permiten un mejor resultado en el todo.

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