El proyecto financiado a través de la convocatoria Fondart Regional de Creación artística 2019, sale de los lugares convencionales de teatro para poner en valor la memoria colectiva y personal en distintos espacios históricos. La obra cuenta con un destacado equipo artístico, liderado por el director Claudio Marín y la actriz porteña Naldy Hernández.

Por Christopher Ortega

La escenificación de Palomario se sitúa en el espacio público, vinculando los procedimientos del sitio específico y la instalación como ejes sensibles al contexto no solo en lo referido al espacio exterior en el que esta pieza se exhibe, sino que también a partir de las condiciones sociales y políticas que está atravesando nuestro país, que por cierto nos determinan.

Esta instalación específica intenta entonces resignificar las condiciones de lo público y lo social, influyendo en la recepción directa del espectador. En este sentido, Palomario es un trabajo artístico que se tiene que replantear dependiendo del lugar donde este se emplace.

La obra pone en tensión la memoria y el olvido a través de un hijo, su mamá y su abuela, tres roles de una familia atravesada por la muerte. De este modo se toma la figura de la paloma como símbolo dentro de la obra: es el puente entre el presente y el pasado. A su vez este símbolo se convierte en lo rechazado, olvidado y marginado por la sociedad -que nada se asemeja a la paloma blanca como símbolo de paz-.

Se trata, en cambio, de la paloma callejera, mestiza y carroñera. Identificada con facilidad, pero maltratada en cada lugar en el que se presenta, cuyas plumas desprendidas se encuentran en todo el país. La paloma es entonces parte de nosotros y está en la memoria de todos. Sin olvidar que la memoria colectiva se construye a partir de las relaciones personales, las prácticas sociales, el poder, la cultura y la historia; como también, el diálogo de lo anterior y el espacio, éste último no solo de forma física, sino que también simbólica, sensorial y política.

El texto Palomario se origina a partir de la residencia artística “Políticas del Espacio”, desarrollada en el Parque Cultural de Valparaíso (ex cárcel) en el año 2017, instancia en la que participa el dramaturgo Emilio Arriagada. La finalidad era trabajar con los elementos de la teatralidad tomando como base la memoria histórica y presente de los espacios, es por ello que el entorno cobró vital relevancia.

No solo se trató de lo que había sucedido en el lugar, en relación a su memoria histórica, sino que también de lo que ocurría en las personas y de las percepciones obtenidas a partir de una metodología de creación basada principalmente en la observación. De este modo aparece un mar infinito, un cementerio olvidado, y palomas, que llenan todo con su vuelo, mensajeras de la memoria del lugar y de la propia memoria.

En el contexto actual de crisis que vive el país y frente a las justas demandas de la ciudadanía, el equipo artístico coincide en la importancia y el deber de seguir trabajando para generar espacios de encuentro y reflexión, además de asumir la responsabilidad del cierre de un proceso artístico-investigativo, financiado por el Estado a través del presupuesto destinado a la creación y participación cultural por medio de la convocatoria 2019 de Fondos de Cultura.

Funciones 30 de noviembre y 1 de diciembre, 20:30 horas.

Cementerio Nº3 de Playa Ancha. Subida Cementerio S/N, Playa Ancha, Valparaíso.

Adhesión voluntaria, previa reserva en proyectopalomario@gmail.com

Instagram @proyectopalomario

También te puede interesar: Primavera Insurrecta, la nueva obra de Inti Castro

Síguenos en nuestras RRSS:

instagram.com/revistamagz

facebook.com/revistamagz

Suscríbete al Newsletter
Enviar
close-link

Suscríbete al Newsletter

SUSCRIBIRSE
close-link