El artista Alejandro “Mono” González, encargado del arte del Festival Arica Nativa, entrega su visión sobre el rol del arte en los movimientos sociales y la necesidad de conservar el planeta. “Que nos hagamos preguntas colectivas y lleguemos a respuestas colectivas. Que reflexionemos juntos e individualmente, que tengamos una sociedad humana. Y que los artistas cumplamos nuestro deber: plasmar estos sueños, ser un aporte y dejar huella”, comentó el reconocido muralista.

Por Lony Vargas

Los trazos negros y los colores puros son su carta de presentación. Su currículo como escenógrafo, artista y muralista lo convierte en un figura indesligable de los movimientos sociales que brotaron las últimas semanas, en una coincidencia afortunada, pues, como dice, el arte se nutre de todo.

“Conservando Planetas es una frase que me gusta mucho, porque el planeta es nuestra casa. Es mi casa y en ella vivimos todos. Y pienso que mi arte tiene que ver con esto, porque es un llamado de atención. Si no cuidamos el planeta ahora, nunca tendremos nada”.  Esta voz de alerta tiene un símbolo para él en el norte de Chile. “Me gusta lo que tiene que ver con el humedal, los  ríos, la fauna, y es un tema que atraviesa todo Chile, porque en todos lados tenemos que cuidar el paisaje. Y este festival tiene mucho que ver con eso”, comentó el “Mono” González en relación a Arica Nativa, festival de bellas películas con sentido que cada año celebra una fiesta cultural en el pueblo andino de Timar y en la ciudad de Arica, y cuya decimacuarta edición acaba de finalizar.

Los trazos del talentoso muralista son la cara visible del 14 Festival de Arica Nativa, el que en una versión más austera y reflexiva que en años anteriores, propuso volver la mirada a la Madre Tierra, a los orígenes y a lo ancestral, compartiendo otros mundos posibles que habitan en cada una de las 72 películas nativas. “Estoy muy contento con esta invitación. Soy muy cercano al mundo del cine, porque considero que un mural es una puesta en escena que arma una unidad, al igual que cuando se editan las tomas. Y me he nutrido bastante acá, estoy muy agradecido. Y sobre todo, encantado con lo que hicieron con la gráfica. Jugaron con ella, la ocuparon de verdad. Me gustó mucho”, señaló.

Pero Arica Nativa no es el único vínculo del “Mono” con la región del extremo norte. Sus murales, coloridos y reconocibles, son parte del paisaje urbano. Y próximamente, también rural. “Me interesa llegar a lugares donde antes no se llegaba. Estuve en Arica hace poco, y muy pronto tendremos un proyecto bien interesante en la comuna de Camarones, estoy entusiasmado por eso”, expresó.

Sin embargo, el llegar a lugares distantes es solo una de las prioridades de uno de los fundadores de la Brigada Ramona Parra. “Mi preocupación es que este movimiento no se duerma. Que sigamos. Que nos hagamos preguntas colectivas y lleguemos a respuestas colectivas. Que reflexionemos juntos e individualmente, que tengamos una sociedad humana. Y que los artistas cumplamos nuestro deber: plasmar estos sueños, ser un aporte y dejar huella”.

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