La bodega del Valle Sagrada Familia destacó en el importante certamen internacional de vinos y para festejarlo realizó un entretenido evento que contó con jazz en vivo, exquisitas preparaciones y sus botellas premiadas. “Presentamos seis muestras y obtuvimos cinco medallas de oro. Es un orgullo que jueces de tantas partes del mundo hayan evaluado de buena forma nuestros vinos”, comentó Francisco Corta, gerente general de Korta Wines.

Por Matías Alcántara. Fotografías de Catherine Sereño.

El Hotel Cumbres Lastarria fue el escenario para la jornada nocturna de vino y jazz, amenizada por los músicos Jaime Pinto y Keno Guzmán, y organizada por Korta Wines para celebrar sus cinco medallas de oro en los Catad’Or Wine Awards, certamen que en su edición 24 reconoció la calidad de las muestras presentada por la viña ubicada en el Valle Sagrada Familia.

Sofía Le Foulon, directora de desarrollo de Catad’Or, nos habló de la importancia que tiene el certamen para los productores: “A través del concurso estamos dando la posibilidad a que bodegas puedan presentar sus excelentes productos y en este caso todo lo que realizan en el Valle Sagrada Familia y Curicó a través de Korta Wines”.

Por su parte Francisco Corta, gerente general del viñedo anfitrión nos habló del reconocimiento quíntuple que recibieron: “Es interesante cuando se obtiene algún galardón, porque significa que estás dentro de los mejores. Presentamos seis muestras y obtuvimos cinco medallas de oro. Es un orgullo que jueces de tantas partes del mundo hayan evaluado de buena forma nuestros vinos”.

Junto con valorar estos reconocimientos, Francisco nos compartió una reflexión importante para entender la industria vinifera: “El éxito de una bodega de vino más que en los premios está en la venta y en poder manejar el negocio. En que la gente que compra el vino vuelva a comprarlo”.

El gerente de Korta también se detuvo en la importancia del valle para producir vinos de calidad: “Sagrada Familia es nuestro caballito de batalla. Empezamos con la idea de potenciar el valle porque creemos que estamos localizados en una de las mejores zonas de Chile para producir vino, que permite que sea un producto muy bueno gracias a su terroir. La amplitud térmica, las condiciones del suelo, las características climáticas con zonas muy cálidas y afluencias marítimas en la noche que bajan la temperatura, inciden positivamente en nuestros productos”.

Antes de conocer la descripción de los cinco vinos Korta que obtuvieron medalla de oro, nos quedamos con el análisis de Pablo Ugarte, director ejecutivo de Catad’Or Wine Awards: “Es un tremendo mérito porque recibimos muestras de muy buena calidad, vinos que se venden a muy buen precio y que compiten en restoranes. Obtener medallas en nuestro certamen no es fácil, y que una viña como Korta obtenga cinco oros habla de la consistencia y las cualidades que tiene el valle”.

A continuación te presentamos parte de la impecable descripción realizada por Pascual Ibáñez, director de la Escuela de los Sentidos y además uno de nuestros columnistas destacados. Nos entrega las características de cada vino galardonado:

Brut Korta

Es un espumante con notas cítricas, florales, con toques de manzana verde, con un dejo de pólvora muy apreciado en esta cepa. Una acidez viva, una apertura con un ataque amplio. Es de cuerpo medio con acidez latente, sigue hasta el final. Es jugoso. Es un vino con buena carne. No es gordo, pero es estructurado. Es resistente: queda un buen rato en la boca. Es perfecto no solo para cualquier picoteo, sino que incluso para atreverse a probarlo con embutidos, arrollado de huaso, etc. Este espumante que se toma a 12 grados es una maravilla.

Grosse Mèrille 2019

Es único. Un tinto completamente atípico, con un tono rosado, pálido, de capa bien abierta. Tiene tonos florales que recuerdan a la lavanda, la violeta. Con frutas rojas agridulces, bien intenso en nariz. La madera apenas se nota. En la boca es frutado, ligero con una acidez muy bien puesta. Es un vino estructurado con finura, firmeza, con buena fruta. Para tomar a 10 o 12 grados. Un vino de terrazas.

Gran Reserva Carmènere 2017

Es una cepa muy cómoda, muy fácil de entender. Sin aristas, es decir, no hay sabores que nos van a marcar en las papilas. 12 meses de barrica francesa y americana. 14 grados de alcohol y una acidez más alta de las que suele tener un Carmènere normal. Color vivo de un rojo con ribetes púrpuras, profundo, no se ve el fondo. Limpio. En la nariz hay un toquecito de pimiento, con tonos que puede recordar a tierra de hojas. En un primer golpe sin agitar la copa se sienten notas leves de clementina, de acetona. Pero agitándola, oxigenándola, nos sale el tono de la madera, de la barrica, un toque de coco, tonos de chocolate caramelizado, manjar, algo de café. Y una fruta roja, madura, donde la madera está al límite de lo que soporta esta fruta, porque está en su momento clave. En la boca es una golosina, con un ataque suave, dulce, con un cuerpo redondo pero no de mucho peso. Se va relativamente fácil de las papilas. Un vino infalible.

Gran Reserva Petit Verdot 2017

13,8 grados, con buena acidez. 12 meses en roble francés y americano. Con una aspereza como un masaje más alto. Un color rojo, bien intenso. En la nariz tímido al principio, con tonos a violeta, lavanda seca, a esos jabones que guardaba la abuela entre la ropa. Una fruta negra, intensa, con mayor fuerza en la nariz que puede recordar a arándanos, moras en confitura. Es un vino para decantarlo, cada vez se abre más. Aparecen tonos especiados, balsámicos. El jurado que probó este vino a ciegas debe haber pensado que costaba tres veces más, porque hay un abanico amplio de diversos aromas de toda índole. Hay hasta un leve toque de cuero, recuerda a campo. Entra puntiagudo, con una apertura de boca tremenda. Se expande. En la mitad se suceden tonos dulces y salados, hay un punto mineral grato que le da mayor amplitud. Y un final bien resistente, fino. Con toques de coco seco, vainilla, café.

Gran Reserva Petit Verdot 2016

De color intenso, rojo rubí. Capa alta en la nariz, se nota la madera, con sutiles tonos tostados y ahumados. Puede recordar al café, al chocolate amargo, vainilla. Y la fruta aparece al agitar, con notas de ciruela seca, en confitura. La madera persiste. Firme, amplio, resistente. Lo que me gusta de los vinos Korta es que a pesar de que la madera es evidente, no son pesados, no son dulces. Son vinos bien abordables, estructurados. Austeros pero de muy buena factura. Espeso y siempre latente el frescor.

Visita el sitio de korta.cl

Conoce más del Valle Sagrada Familia: revistamagz.com/el-salto-de-calidad-del-valle-sagrada-familia/

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