Representantes de 40 países se reunieron durante 11 días en Praga en el marco del Tratado Antártico, que compromete a sus integrantes a trabajar en la protección del continente más austral. Se acordó mejorar los protocolos para reducir la contaminación por microplásticos y lograr  un mayor desarrollo del sistema de zonas protegidas.

Por Revista MagZ

Con la presencia de la delegación chilena encabezada por el director de Antártica de la cancillería nacional, Camilo Sanhueza, y la representación de 40 países y diez organizaciones científicas, se realizó la versión 42 de la Reunión Consultiva del Tratado Antártico, y la reunión 22 del Comité para la Protección del Medio Ambiente, encuentros realizados durante julio en Praga, capital de la República Checa.

“Esta es la más importante de las reuniones antárticas internacionales, donde los países discuten y acuerdan las mejores formas de administrar el Continente Blanco, algo muy complejo en un ambiente tan dinámico como el polar y tan sometido a presiones, como las de la crisis climática que el planeta está enfrentando”, comentó el director del Instituto Antártico Chileno, Dr. Marcelo Leppe, integrante de la comitiva nacional.

La Reunión Consultiva del Tratado Antártico, presidida por Martin Smolek, Viceministro de la Sección para Asuntos Jurídicos y Consulares de la República Checa, abordó  importantes temáticas para la protección del continente más austral de la Tierra, como responsabilidad, prospección biológica, seguridad de las operaciones, turismo, asuntos científicos, actividades no gubernamentales e implicancias del cambio climático.

Mientras que en el Comité para la Protección del Medio Ambiente se acordó remitir una recomendación para reducir la contaminación por microplásticos en la Antártica y acciones para fortalecer las actuales directrices para los visitantes. Además, se trabajó en función de lograr  un mayor desarrollo del sistema de zonas antárticas protegidas.

La Antártica es una de las pocas regiones en el mundo sin poblaciones originarias, explorada desde el siglo XVIII, sus habitantes fluctúan entre mil y 5 mil personas de acuerdo a la estación del año. El Tratado Antártico, firmado originalmente por 12 países en 1959, regula las actividades desarrolladas en el territorio, obliga al uso pacífico del continente, reconoce el congelamiento de las reclamaciones territoriales y compromete la investigación científica y conservación de los recursos.

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