Partimos el lunes con un anuncio del Presidente Piñera con nuevas medidas de asistencia económica para palear la desaceleración económica. Esta va dirigida principalmente a la población más vulnerable y a los microempresarios que han visto con muchas dificultades cómo acceder a otras vías de apoyo económico.

Por Nicole Stückrath

El mundo ya comenzó a dimensionar en cifras el profundo deterioro de la actividad económica, la cual ya no sólo está en formato predictivo sino que ya es posible medir y tangibilizar. A las deterioradas cifras de desempleo y actividad ya conocidas se han sumado actualizaciones a las proyecciones de producto, consumo, inversión y datos monetarios como inflación y tasas. Hoy estamos esperando que este retroceso y frenazo en la actividad sea más bien una recesión y no una depresión. ¿Qué diferencia hay en estas dos expresiones? Ciertos consensos técnicos. La primera ocurre cuando se miden dos a tres trimestres continuos o separados de caídas en la actividad productiva. La depresión, en tanto, se considera así cuando la actividad alcanza más de tres trimestres continuos de caída en la actividad lo que lleva a que en doce meses (1 año) esto sea un retroceso en la suma total del producto interno bruto (PIB) de un país.

La semana comenzó con el empeorado tenor del FMI que al actualizar sus cifras y proyecciones económicas que confirman, al tener nuevos datos de actividad mundial, que el mundo sufrió un frenazo productivo al cerrar industrias y empresas como medida de protección frente al virus. Corrigió la proyección de caída mundial a un 3% este 2020 desde el 2,5% entregada previamente. La directora de la institución instó a los países a no cerrar sus fronteras para continuar asegurando el despacho de alimentos y medicamentos, además de garantizar canales para que las economías y sus productores tengan acceso a mercados más amplios y continúen percibiendo ingresos en forma fluida. La mantención activa del comercio internacional, aporta a los países el acceso a bienes y servicios a menores precios que los que entrega el mercado local, además de permitir que las economías puedan acceder a mercados financieros y, por lo tanto, a un crédito más amplio y más barato que el disponible localmente.

Localmente el Banco Central publicó los datos de cuentas nacionales (el sistema estadístico que mide la actividad) del primer trimestre. Estos son sutiles aún en revelar efectos de la pandemia, pero ya se mide una caída en el PIB de 0,4% medido en doce meses, con una fuerte contracción en el consumo total (lo que gastan las personas, empresas y estado) y, menos notorio aún, pero una mantención en la Formación Bruta de Capital Fijo, que básicamente mide la inversión en el país. El único indicador que compensó la caída o mantención de los otros fueron las exportaciones netas (Exportaciones – Importaciones), donde se exhibe un incremento de 1,4%, lo que se explica generalmente en el rubro minero, que hasta el momento no se ha visto tan fuertemente expuesto al impacto del virus.

Los sectores productivos más afectados por la falta de demanda son los servicios educacionales, turismo, hoteles y restaurantes, comercio, transporte, que son básicamente sectores de servicios no transables, no esenciales o postergables y cuya entrega del producto se da en forma presencial.

La semana pasada, el Banco Central dio a conocer dos informaciones relevantes. Primero la encuesta de expectativas económicas, la cual se toma con periodicidad mensual a un grupo de expertos y va midiendo la proyección que cada uno va haciendo respecto del comportamiento de los principales datos macroeconómicos. Aquí nuevamente se observa un deterioro en las expectativas, las cuales revelaron una caída en el Imacec de abril de 8,1% y un deterioro del PIB del segundo trimestre (T2) de un 7,2%. Estas cifras son contrastadas con iguales mediciones calculadas para los mismos periodos del año anterior. Cabe mencionar que el Imacec es un índice, lo que implica que esta creado a partir de otros indicadores que permiten adelantar el resultado sectorial. Están definidos los pesos e incidencias de estos indicadores en base a la contribución que tiene cada sector en el Producto total de la economía. El PIB, en tanto, mide la variación del producto de la economía según estándares de mediciones aceptados internacionalmente.

La segunda información que generó algunas reacciones en el mercado, es respecto de una línea de crédito flexible por US 28.300 MM que solicitó el Banco central al FMI. Esta línea no es un crédito, sino que es una línea de financiamiento a la cual acudir en caso de que el mercado financiero experimente ciertas presiones de demanda y la liquidez escasee. Actualmente las reservas del Banco Central bordean US $36.861 MM, e incrementar estas reservas en el mercado formal tiene un costo mayor (más tasa de interés) que el costo de la línea de crédito flexible solicitada al FMI. El efecto de informar esto es dar sensación de estabilidad a los mercados para que no eleven precios ni tasas como consecuencia de la sensación de mayor riesgo asociado a flujos impagos y menor actividad económica.

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