Previo a las movilizaciones sociales, los datos sobre la actividad emprendedora en Chile mostraban un progreso significativo en estos últimos años. De hecho en la edición 2018-2019 del Reporte Mundial de Emprendimiento -o Global Entrepreneurship Monitor (GEM)- se indicaba que, a inicios del año recién pasado, Chile era uno de los países donde más había crecido el emprendimiento, pasando de un índice de 13% en 2008 hasta un 25,1% en 2019.

Sin embargo, a cuatro meses del inicio movilización social, y donde algunos emprendimientos fueron afectados directamente por la violencia o de forma indirecta a través de la disminución de sus ventas o cambio en el foco de sus clientes, ¿en qué situación se encuentran estos emprendedores y qué estrategias deben realizar para continuar con sus iniciativas comerciales?

Para el académico y coordinador de la Unidad de Emprendimiento de la Universidad de Talca, Carlos Sanhueza, durante este período hubo una reevaluación de los proyectos que iban a ser lanzados y en otros casos sufrieron la disminución en sus ventas, llegando hasta el cierre del emprendimiento. “Muchos de quienes estaban comenzando a desarrollar un proyecto debieron esperar, analizando el contexto en el que se encontraban, mientras que otros emprendimientos fueron afectados y tuvieron un gran problema, ya que cuando se parte como emprendedor los recursos son acotados”, indicó.

A pesar de esto, el profesional destacó que siempre luego de la incertidumbre existen personas que pueden detectar necesidades. “Esas oportunidades se pueden transformar en buenas ideas o soluciones, que se traduzcan lentamente en nuevos negocios”.
Coincidió con esta visión positiva el director de la Escuela de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad de Talca, Diego Lagos, quien señaló que a pesar de estas situaciones que se producen por la incertidumbre, es posible que luego del estallido social se generen necesidades diferentes que permitan la creación de nuevos espacios para el emprendimiento.
“Es probable que ante la situación se presenten nuevas necesidades que generen productos o servicios y con ello la aparición de nuevas empresas o emprendimientos vinculados, por ejemplo, a reducir las brechas existentes en nuestra sociedad”, afirmó el académico, quien relacionó estos posibles nuevos emprendimientos con temáticas de innovación social o reconstrucción.

Ambos académicos destacaron la importancia que tiene para los emprendedores contar con instrumentos de apoyo provenientes desde el Estado, como los que se están entregando en Instituciones como Corfo o Sercotec. “Ellos desarrollan diagnósticos y evaluaciones para dar apoyo a los emprendimientos, con el fin de que puedan volver a ponerse de pie, por lo que es necesario instar a quienes están desarrollando una idea de negocios se acerque a estas instituciones”, precisó Carlos Sanhueza.
Para el profesor de la UTalca, Diego Lagos, es inevitable que continúe la tendencia de crecimiento del país, en especial si existe un aumento en la tasa de desempleo. Esto hace que las personas forzosamente tendrán que buscar cómo generar recursos y ese es el momento donde en muchos se activará el “espíritu emprendedor”.
“Una pregunta que surge siempre en esto, es si los emprendedores nacen o se hacen, y creo que la respuesta es que puede ser dual, la necesidad hace muchas veces que una persona tenga que emprender e impulsar ese espíritu. Por ello es muy importante que cuenten con el apoyo de instituciones públicas y/o privadas. El chileno, en general, es muy resiliente así como los emprendedores y por ello van a salir adelante”, expresó.

Fuente: El Heraldo

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