Cada año hay más productores nacionales, bares especializados y eventos en torno a esta bebida cuyo consumo aumenta sostenidamente. La búsqueda de un sabor diferente ha hecho que el chileno se incline cada vez más por las cervezas artesanales, aunque sin dejar de lado la tradicional.

Por Matías Alcántara

En materia de cervezas, el paladar de los chilenos, como ocurre también con la tendencia mundial, le ha ido abriendo cada vez más espacio a la que se produce de manera artesanal, que en sus procesos de elaboración logra alcanzar cualidades que no se encuentran en la cerveza tradicional.

En general el mercado cervecero chileno ha tenido un crecimiento sostenido en los últimos años. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio de Euromonitor International, en 2017 el consumo promedio por persona alcanzó los 68,6 litros al año, mientras que en 2012 la estadística registraba 53,4 litros.

En materia de cerveza artesanal, el mercado crece anualmente entre un 20% y un 30%, con más de 300 productores y minicroproductores que trabajan con procesos a pequeñas escalas para encontrar distinción y variedad, utilizando ingredientes seleccionados más cuidadosamente que en el sistema industrial.  Además, se han abierto más bares especializados como el  Dirty Deeds, de Bellavista, que cuenta con 26 salidas de schop.

Tanto ha sido el auge de las cervezas artesanales, que se han generado una serie de eventos en Chile y en el resto del continente en torno a esta bebida, que además fomentan el turismo.  Entre el 26 y el 31 de agosto se realizará la Copa Cervezas de América 2019, encuentro que celebrará en Valparaíso su octava edición. Ya hay más de 1.700 etiquetas confirmadas de distintos países del continente y otros invitados como República Checa, reconocido como el mayor consumidor de cervezas en el mundo.

El certamen cuenta con eventos previos, como el que se realizará hoy en Valdivia con la preparación de la “Cerveza Conmemorativa”, a cargo de la cervecería Bundor, medalla de Plata en 2018. El objetivo del encuentro es generar y fortalecer los lazos entre la comunidad y los cerveceros nacionales, elaborando un producto que se podrá degustar en Valparaíso el 28 de agosto.

Daniel Trivelli, cofundador del evento, comenta algunos aspectos de esta jornada: “Escogimos ir a Valdivia porque es una ciudad con una tradición cervecera importante desde los inicios de la producción de cerveza en Chile, sobre todo con la migración alemana y el posterior renacer de la cervecería artesanal en los años 90’. En Valdivia, además, está el primer ganador de la medalla de oro en Copa Cervezas de América, que es Cuello Negro; y seleccionamos la cervecería Bundor, porque su maestro cervecero, Richard Toro, ganó medalla de oro, y su cervecería Meltor resultó ser la mejor en 2014. La experiencia de la zona es genuina y debe trascender”.

La cerveza artesanal chilena ha logrado cruzar la frontera estableciendo presencia permanente en distintos puntos del continente. Y los productores nacionales también han destacado en competencias foráneas. Por ejemplo, la cerveza chilena Wild Specialty, de la marca Bodega Ergo Santiago, se quedó con la mayor distinción de la cuarta versión de la Copa Cervecera Mitad del Mundo 2019, competencia que tuvo su premiación el sábado en la Plaza de Las Américas de Quito, Ecuador.

Los organizadores explicaron que  se inclinaron por la cerveza chilena por su complejidad, a partir de una base de Blonde Ale (un estilo de cerveza estándar), que se mezcló con vino blanco, microorganismos salvajes, lactobacilos y otros elementos que contribuyeron a la fermentación y al enriquecimiento de las características de esta cerveza. El resultado fue una bebida muy especial con notas de vino blanco y cierta acidez.

Con todo este panorama, especialmente si se quiere buscar alguna excusa para festejar, no está de más saber que el 2 agosto se celebrará el Día Internacional de la Cerveza.

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