Se lo preguntamos a Juan Pablo Swett, presidente de la Asociación de Emprendedores de Latinoamérica y de la Multigremial Nacional de Emprendedores, y uno de los fundadores del portal de empleos Trabajando.com, entre otras iniciativas.

Una seguidilla de revisiones a la baja en el PIB además de otras variables macro, durante los últimos 2 años, describen, al menos en las cifras, un escenario poco alentador para el emprendimiento y la inversión. ¿Es correcto hacer esta lectura?

 Sí, las cifras no mienten. Estamos frente a un clima de desaceleración complejo y lo seguirá siendo mientras el gobierno no enmiende el rumbo respecto de las señales erróneas y poco claras que ha dado al mercado impulsando reformas ideológicas que no aportan al crecimiento. Mi diagnóstico es que la economía no debería repuntar este año y difícilmente lo hará el próximo, considerando por un lado el complejo panorama internacional y por otro la falta de confianza de los empresarios que han debido paralizar gran parte de sus inversiones. Con esto, los más perjudicados son los micro, pequeños y medianos empresarios, ya que en su gran mayoría son proveedores de las grandes empresas.

Con un proceso de modificación a la Constitución en marcha y el financiamiento de la política en tela de juicio, ¿sigue siendo Chile un país estable políticamente y con bajos niveles de corrupción?

No creo en una visión tan apocalíptica de que Chile perderá su estabilidad, pero evidentemente los hechos de corrupción y financiamiento de la política del último tiempo han generado descontento en las personas y han dado pie para que se cuestione el modelo económico y social del país. Estamos frente a un escenario complejo, marcado por una sociedad cada vez más conectada y empoderada, y que exige sus demandas en las calles, poniendo en tela de juicio a toda la clase política y empresarial, lo que está muy bien. Sin embargo, el problema es que estos hechos son tomados como ejemplo para intentar derribar todo lo que hemos construido hasta ahora y para meter a todos los empresarios en el mismo saco, sin hacer diferenciación de aquellos que trabajan en forma ética.

En este mismo número entrevistamos a un gerente de una transnacional de obras públicas, quien nos cuenta que tienen proyectos “para 5 o 10 años más”. ¿Es feliz también el escenario para los pequeños inversionistas-emprendedores extranjeros?

Que a una transnacional le vaya bien no es suficiente para hablar de un escenario feliz, creo que lo que predomina hoy es un clima de expectación y de incertidumbre que tiene a muchos sumidos en la duda de si invertir o no. Chile sigue teniendo ventajas comparativas frente a otros países de la región, el inversionista extranjero lo sabe y sigue mirándonos como un mercado atractivo. En ese sentido las grandes empresas pueden hacer apuestas en el largo plazo de que Chile va a repuntar, versus inversores más pequeños que no pueden darse el lujo de vivir una desaceleración económica sostenida. 

¿Es fácil crear una empresa en Chile?

Los trámites para crear una empresa en Chile se simplificaron bastante con la ley de “Empresa en un día”, que impulsó a Asociación de Emprendedores de Chile. No obstante, lo complicado es hacer que el negocio funcione, que sea competitivo, que consiga financiamiento y que logre ingresar al mercado a competir con los grandes. Esas son las grandes barreras con que deben lidiar los emprendedores. En términos de políticas públicas, aún queda mucho por hacer. Es clave promover y defender la iniciativa de las personas y hacer crecer sus empresas, porque junto con la educación, el emprendimiento es una de las principales vías para generar movilidad social.

¿Debiera temer el extranjero a la burocracia?

No, burocracia hay en todos los países, me parece más relevante que las reglas se respeten, y que el inversionista tenga la mayor cantidad de antecedentes en el sector específico donde está poniendo plata. Creo en cambio que la burocracia es algo que debemos mejorar como país, una oportunidad para mejorar y facilitar el proceso de instalación de los capitales extranjeros para generar movimiento en nuestra economía. Lo mismo debe suceder en términos de emprendimiento, donde las condiciones deben ser lo más favorables para quienes inician un nuevo negocio, tanto chilenos como extranjeros que ingresan al país, que la burocracia sea reemplazada por una emprendocracia donde predominen las ganas, el empuje, la visión y los talentos para que estos puedan llevar a cabo sus ideas en proyectos que vean la luz.

¿Ocurre igual para los inversionistas-emprendedores nacionales?  

No veo grandes diferencias del escenario para inversionistas y emprendedores nacionales, con los internacionales. Obviamente que quienes conocen más de cerca el entorno, tendrán ventajas y mayores antecedentes para tomar decisiones de aporte de capitales o de qué tipo de actividad iniciar y qué mercados abordar. Lo mismo que empresas con gran expertise y espaldas financieras pueden tener muy buen desempeño en Chile, o tener una visión diferente que podría ser una ventaja comparativa al momento de instalarse acá.

En definitiva, ¿qué aconsejarías a quienes están pensando en Chile como destino para su inversión? 

Yo siempre voy aconsejar venir a Chile a invertir, porque tenemos un país lleno de oportunidades, con gente increíble en lo personal y en lo profesional, además de ser el lugar ideal para que quienes quieren venir a hacer negocio a Sudamérica den el puntapié inicial. El “pero” es la incertidumbre con la que se vive hoy, por lo que mi consejo sería ser prudente y esperar a ver qué va a pasar con las reformas, de forma que se tenga una claridad de las reglas del juego en el mediano y largo plazo.

Todos coincidenCon una economía que no crece más del 2%, y con proyecciones a la baja desde todos los sectores, incluida la Sofofa, que mantiene la proyección de crecimiento en 1,5% para este año, el mismo ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, reconoce que el escenario no es alentador para 2016-2017. El hecho de que el crecimiento del sector de la minería haya retrocedido más de un 9% en lo que va del año, y enfrente ya hace rato una recesión profunda, a juicio de la autoridad, hace necesario que el resto de la economía “compense” esta caída, “para que el crecimiento pueda despegar”. Finalmente, la Encuesta de Expectativas Económicas, que realiza una vez al mes el Banco Central a un grupo de expertos, por su parte, es además consecuente con estas cifras, situando en julio la expectativa de crecimiento para 2016 en 1,7%, mientras que para 2017 la rebajaba de 2,4 a 2,3%.

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