La Silla, Paranal y ALMA son los observatorios más avanzados y productivos del mundo, gracias a su extraordinaria tecnología y a que están aquí, en Chile.

¿Qué está pasando allá fuera en el universo? Esta pregunta es la que nos ha hecho mirar hacia el cielo desde tiempos remotos, buscando respuestas. Y para encontrarlas, dos cosas han sido extremadamente útiles: tecnología de punta y cielos despejados. Chile es el país más rico del mundo en lo segundo. Según la Hoja de Ruta para el Astroturismo en Chile 2016-2025, documento elaborado por el gobierno de Chile, entre otras entidades, en todo caso, “las cifras de las que se dispone actualmente para el astroturismo chileno no son del todo completas y fidedignas”, pero lo que sí está claro es que existe aún un amplio espacio para el desarrollo de todos sus actores: observatorios científicos internacionales, observatorios científicos nacionales universitarios, observatorios públicos (municipales), observatorios privados sin fines lucro (asociaciones de aficionados), oferentes turísticos privados (observatorios con fines de lucro), planetarios y museos. En total, más de 140 prestadores de servicios astroturísticos bajo este cielo claro. En este reciente estudio se constata, además, una realidad ya reconocida en nuestro país, que se ha desarrollado gracias a la extraordinaria calidad de nuestros cielos y a las facilidades que otorga el Estado a estas iniciativas: “En Chile se encuentra instalada el 40% de la infraestructura mundial para la observación astronómica y esta cifra aumentará al 70% en la próxima década con la instalación de nuevos proyectos como el E-ELT (Telescopio Europeo óptico/infrarrojo Extremadamente Grande), de ESO”.

¿QUÉ ES ESO ?

Dada esta amplísima oferta astronómica, quisimos enfocarnos únicamente en tres de los más importantes observatorios que están en Chile, por ser también únicos a nivel mundial. Se trata de los telescopios científicos instalados por el Observatorio Europeo Austral (European Southern Observatory, ESO) en el desierto de Atacama, verdaderas joyas de la tecnología astronómica que desde la década del 60 han aportado importantes datos para el desarrollo de esta ciencia y, junto con ello, han abierto sus puertas gratis (sí, gratis) para el deleite de sus visitantes. Con oficinas centrales en Alemania, ESO es una organización intergubernamental que se financia gracias al aporte de sus 16 países miembros, el cual asciende a unos 130 millones de euros. Se creó en 1962 con el fin de construir y operar el conjunto de telescopios más poderosos del mundo, proporcionándoles a los astrónomos instalaciones de vanguardia. Fue el 6 de noviembre de 1963 cuando Chile y ESO firmaron el acuerdo que comenzaría con más de 50 años de mutua colaboración. Para saber un poco más de su historia, características y diferencias, conversamos con Laura Ventura, coordinadora interina del Departamento de Comunicaciones de ESO en Chile, y con Hernán Julio, periodista científico especializado en astronomía, quien es además el administrador de las visitas guiadas de ESO a La Silla y Paranal, y director de la revista Astrovida.cl. Junto con ellos, elaboramos esta infografía, para que decidas tu visita con pleno conocimiento.

¿OBSERVATORIO PROFESIONAL O AMATEUR?

Si bien la experiencia de visitar uno de estos observatorios astronómicos profesionales es fascinante —por lo que representan a nivel científico mundial, por la tecnología de punta y por las particularidades del paisaje desértico—, valga aclarar que los visitantes no tienen la posibilidad de observar a través de ningún telescopio, ya que esta operación, además de realizarse de noche, está exclusivamente reservada a los astrónomos y, de hecho, no a todos, sino a especialistas. “La gente no se da cuenta, pero ir a los observatorios astronómicos profesionales es como ir a la NASA. La otra experiencia, que es mirar a través del ocular de un telescopio, eso lo dan los observatorios amateur”, nos comenta Hernán, ahora en su calidad de periodista especializado. Y para eso en San Pedro de Atacama, en La Serena e incluso también en el sur de Chile, existen observatorios de este tipo y también operadores locales que trasladan a los aficionados y sus telescopios a zonas apropiadas para la observación. Por lo demás, las fotos de planetas y galaxias que habitualmente observamos no son producto de un momento de observación. Al respecto, Laura nos aclara: “Porque lo que hacemos nosotros es integrar, dejamos un tiempo de exposición largo y la retina del instrumento, del telescopio, que es sensible, va sumando partículas de luz, de fotones, suma, suma, suma… y nuestro cerebro no puede hacer eso”.

OBSERVATORIO LA SILLA

Ubicación: Desierto de Atacama, a 600 kilómetros al norte de Santiago y a 2.400 metros de altitud.

Inaugurado en: 1969.
Operadores: ESO.

Telescopios: Varios. Los más importantes son el New Technology Telescope (NTT), de 3,58 metros, el cual estableció nuevos parámetros para la ingeniería y el diseño de telescopios y fue el primero en el mundo en tener un espejo primario controlado por ordenador, y el Telescopio de 3,6 metros, el cual alberga actualmente al buscador de exoplanetas más importante del mundo: HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher).

Cualidades únicas: La Silla fue el primer observatorio de la ESO en Chile y por lo tanto es, de alguna manera, una visita a la historia de la astronomía mundial. Allí se puede ver la diferencia entre el antiguo edificio que alberga al primer telescopio, inaugurado en 1976, y el nuevo, del NTT, inaugurado en 1989. “El NTT tiene un edificio cuadrado y muchísimo más compacto, que no tiene nada que ver con el de 3,6 metros, el cual, cuando uno entra, se da cuenta de que la mayor parte del edificio está vacía, porque en esa época pensaron que cuanto más alejado estuviera del suelo mejor evitarían la turbulencia atmosférica… y luego se dieron cuenta de que no era necesario. La Silla es la imagen típica del observatorio tradicional, más familiar, con distintos telescopios, más pequeñitos, y con esta configuración clásica con su cúpula. Estando en La Silla se ven esas dos partes de la historia”, nos dice Laura. “La Silla fue el primer lugar donde llegaron los astrónomos europeos y hoy día permanecen esas construcciones de los años 70 y 80 —agrega Hernán—. La Silla se construyó en la época análoga, cuando no existían los chips electrónicos, nada de eso, pero hoy día La Silla también es digital”.

OBSERVATORIO PARANAL

Ubicación: Desierto de Atacama, a 130 kilómetros al sur de Antofagasta y a 2.600 metros de altitud.

Inaugurado en: 1998.
Operadores: ESO.

Telescopios: Consta de cuatro Telescopios Unitarios con espejo primario de 8,2 metros de diámetro más cuatro Telescopios Auxiliares móviles de 1,8 metros de diámetro. Cuando funcionan juntos, forman un “interferómetro” gigante que permite ver detalles con 25 veces más precisión que con telescopios individuales de mayor tamaño, mientras que al ser utilizados individualmente, cada telescopio de 8,2 metros puede ver objetos que son cuatro mil millones de veces más débiles que el límite detectable por el ojo humano.

Cualidades únicas: Este conjunto de telescopios, denominado Very Large Telescope (VLT), es el instrumento óptico más avanzado del mundo. Por esto ha provocado un impacto indiscutible en la observación astronómica, contando con varios logros científicos relevantes, entre ellos, la primera imagen de un planeta extrasolar. “Es alucinante desde la entrada, donde está el dummy del espejo, que es una réplica con la misma forma. Entonces uno lo ve y se puede dar cuenta del tamaño y grosor que tiene. Es tan delgado ¡y pesa 23 toneladas! Todo esto uno lo puede ver y eso es lo interesante, poder entrar a los telescopios y darte cuenta del tamaño que tienen, entender la historia que está detrás del desarrollo de la tecnología astronómica y estar en lugares que son únicos en el mundo”, destaca Laura. “En Paranal también está la Residencia, que alberga a los trabajadores y que también se visita porque es muy bonita, tiene la particularidad muy atractiva de que está al medio del desierto y está construida en la ladera de un cerro, entonces pareciera que estuviera bajo tierra, ¡y hasta tiene una piscina!”, agrega Hernán.

OBSERVATORIO ALMA

Ubicación: Desierto de Atacama, en  la cordillera de los Andes.

En dos lugares: a 2.900 metros de altitud, donde está el Centro de Operaciones (OSF), y a 5 mil metros de altitud, en el Sitio de Operaciones del Conjunto de Antenas (AOS), en el denominado llano de Chajnantor, donde se encuentran los 66 radiotelescopios (antenas).

Inaugurado en: 2013, aunque habría comenzado a operar ya en 2011.

Operadores: ESO, el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities Inc. (AUI), en representación de Norteamérica, y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ), en nombre de Asia del Este.

Telescopios: 66 radiotelescopios, dispuestos en configuraciones específicas con separaciones que van desde metros hasta 16 kilómetros. De estos, 54 tienen 12 metros de diámetro y 12 tienen 7 metros. ALMA combina las señales de este conjunto de antenas que funciona como un “interferómetro”, es decir, como un único telescopio gigante del tamaño del conjunto entero. Cualidades únicas: Las distintas configuraciones de antenas permiten obtener señales del universo que se procesan en una supercomputadora, llamada Correlacionador, y así conseguir imágenes muy detalladas. Si bien las antenas operan a una altura a la que no son posibles las visitas —“el 20-30% de las personas que suben a 5 mil metros se enferman, nos informa Hernán”—, más abajo, en el Centro de Operaciones, es posible ver los impresionantes vehículos construidos para trasladar estas antenas, cada una de más de 100 toneladas de peso. Otra cualidad distintiva de este observatorio es que no necesita esperar la noche: “Las antenas de ALMA trabajan a cualquier hora del día, a la antena no le molesta el sol”, distingue Laura.

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