Conocimos a los dueños de la marca de vestuario que en 2018 integró la Selección Nacional de Pymes. Luego de un año del reconocimiento, analizan el impacto de la distinción: “Nos permitió aumentar las ventas en un 300%”.

Por Matías Alcántara

Marjolaine Francis (chilena-francesa) y Fabián Mulot (francés) son una joven pareja que llegó hace menos de dos años a nuestro país. Se conocieron en la Universidad de Paris donde ella estudiaba ingeniería comercial y él periodismo, especializándose en el área deportiva y siguiendo para L’Équipe la actualidad del tenis.

Decidieron dejar sus trabajos para emprender en Chile, tierra que Marjolaine conocía porque pasó muchas vacaciones visitando a la otra mitad de su familia. Y al poco tiempo han brillado con su emprendimiento, al punto que fueron nominados a la Selección Nacional de Pymes 2018.

“Llegamos de Francia en octubre de 2017 con la idea de hacer poleras con mensajes divertidos, chistosos con modismos chilenos, un modelo que allá es más sobrio y elegante, con colores sencillos y combinables. En noviembre formalizamos la empresa con el sistema empresa en un día que es súper fácil, y empezamos con seis modelos de poleras blancas que decían `Choriflai`, `Me estay pescando`, `Nadie es perfecto excepto yo`, por ejemplo”.

“Igual tuvimos problemas al mandar a hacer las impresiones, problemas de calidad y cumplimiento de plazos con los proveedores, y decidimos invertir en la maquinaria, en una gran impresora que nos permite hacer los diseños e imprimir a pedidos”, profundiza Fabián, que aprendió muy bien el idioma.

Después de debutar públicamente en la feria organizada por el colegio Alianza Francesa, y luego de crecer a través de la venta online, Calambur comenzó a diversificar su oferta con ropa de bebés como bodies, camisetas, baberos, gorros y mitones, y para adultos –además de las populares poleras- con polerones, boxers y bolsas ecológicas y divertidas.

La propuesta fue considerada en la selección del equipo ideal de las Pymes, y luego de un año del reconocimiento, Marjolaine nos cuenta el impacto que la distinción tuvo en Calambur: “Nos permitió aumentar las ventas en un 300% comparado nueve meses antes y nueve meses después del premio. Ahora uno no sabe si fue por el desarrollo de la empresa o el impacto del concurso, pero aumentamos mucho, y la visibilidad también porque cuando ganamos teníamos 10 mil seguidores en Instagram, que igual es harto, pero luego subimos a 9 mil más”.

La fórmula de ventas de Calambur está ligada básicamente al mundo digital, mediante el cual realiza el 95% de las transacciones totales de la empresa, como nos comenta Fabián: “Nuestra estrategia de venta es fundamentalmente online y participamos solo en algunas ferias. Tenemos página web, Instagram, Facebook, vedemos en Dafiti, Mercado Libre, Babytuto y ahora estamos entrando en Falabella”.

“Al fin llegué”, “Nadie es perfecto excepto yo”, En mi mejor momento”, “Me cortaron verde”, “Se me echó la yegua”, son algunas de las exitosas frases que se lucen en las poleras de Calambur, un emprendimiento que en poco tiempo se ganó un lugar entre las Pymes destacadas del país.

Web: https://calambur-shop.com/

Instragram: @calamburpoleras

https://www.facebook.com/calamburshop/
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