Este año, el cine latinoamericano estará presente con 19 estrenos mundiales en diversas secciones de la 70ª edición de la Berlinale. Chile, Colombia, Perú, Cuba, Uruguay, México y, sobre todo, Argentina y Brasil representan a la región en el festival.

El cine latinoamericano parece estar floreciendo y ofrece miradas muy diversas: temas de migración (Los Lobos, Cidade Pássaro), diferentes identidades sexuales (El nombre del hijo, Las Mil y Una, Alice Júnior), las realidades (conflictivas) de comunidades indígenas (Jiíbie, Apiyemiyekî?), o historias entre la realidad, la ficción y la ilusión (El silencio del río, El Tango del viudo, El Prófugo, Isabella).

La película argentina «Las mil y una» retrata el drama de un amor juvenil homosexual en una provincia pobre. Foto: Cortesía Varsovia Films

Cine argentino: una forma de resistencia

Como en años anteriores, Argentina estará nuevamente representada en la Berlinale con numerosas producciones. Tras seis años de ausencia, además vuelve a la competencia por el Oso de Oro con la producción argentino-mexicana El Prófugo. La obra de la laureada directora Natalia Meta (Muerte en Buenos Aires, 2014) aborda fronteras de género y trata de la joven actriz Inés (Erica Rivas), quien en el transcurso de la película se pierde cada vez más entre la realidad y sus pesadillas.

La directora argentina Clarisa Navas, por su parte, estará por primera vez en la Berlinale este año. Con su película Las Mil y Una abre la sección Panorama, que muestra películas con temáticas jóvenes, inusuales y políticas. «Fue una gran noticia cuando nos enteramos que la película había quedado, porque prácticamente es uno de los festivales más importantes y también me parece que hay una afinidad con ciertas cuestiones de valorar expresiones más radicales. Creo que la Berlinale y Panorama asumen riesgos y se detienen en ciertas expresiones más singulares de cinematografías periféricas. En ese sentido, creo que hay mucha apertura a descubrir”, dice Navas a DW.

Las Mil y Una narra la historia del amor juvenil de dos chicas (Sofía Cabrera y Ana Carolina García), que viven en un complejo de viviendas sociales en la provincia de Corrientes, el noreste de Argentina. En el transcurso de la historia se ven confrontadas con hostilidades por su identidad sexual. La decisión de retratar una historia de amor homosexual en un ambiente socioculturalmente débil fue consciente. Para Navas, el cine debe actuar como una forma de resistencia y ayudar a abrir la conciencia de la sociedad.

Afinidad cultural con Latinoamérica

No solo es inusual el tema de la película de Navas. También es la primera vez que se presentará una película argentina de la provincia de Corrientes en Berlín. «Argentina no es un país muy federalista. Cuando hablamos del cine de Argentina, mucha gente habla de las películas que llegan de Buenos Aires. Además, estamos viviendo una gran crisis y eso dificulta mucho más la posibilidad de hacer películas, sobre todo en un país como Argentina y en la región de que soy yo”, advierte Navas. Sin embargo, con el apoyo económico europeo, como el World Cinema Fond que financió Las Mil y Una, y coproducciones, se pueden seguir produciendo películas argentinas.

Según Navas, también es la gran escena cinematográfica de Argentina y sus vínculos con Alemania y Europa lo que mantiene viva la industria del cine en el país: «Para mí, el cine argentino y el de Europa, en especial el cine de autor y todas las expresiones que no repiten las lógicas de Hollywood, son mucho más afines, porque siempre se ha estado mirando hacia Europa y las influencias son muchas. Específicamente con Alemania, creo que también hay muchos lazos, no solo en lo productivo, por las posibilidades de ayuda de fondos, sino que, además, Argentina recibió muchísima inmigración de Alemania. En la cultura eso también se fue infiltrando y lleva a tener mayor posibilidad de entendimiento”.

Chile, invitado especial

Aunque este año Chile solo está presente con una película (El Tango del Viudo) dentro del programa oficial de la Berlinale, será el primer país de Sudamérica invitado al Berlinale European Film Market (EFM), una de las ferias internacionales de cine más grandes del mundo. Ahí presentará con profundidad su industria cinematográfica y a sus cineastas. «El cine chileno tiene una larga tradición en la Berlinale, que queremos mantener a toda costa», dice la nueva directora gerente del festival, Mariette Rissenbeek.

La presencia de Chile en la Berlinale comenzó en 1983, cuando el país se encontraba en medio de una dictadura militar, en la que la cultura fue silenciada. En ese momento, Cristián Sánchez era uno de los pocos cineastas chilenos que aún no había salido de Chile y que, sin embargo, logró mostrar su película Los deseos concebidos en la Berlinale.

«La gente que estaba haciendo cine durante ese tiempo se tuvo que ir del país, porque eran personas que estaban cuestionando el statu quo. Fueron 20 años de silencio. En el cine de hoy hay muchas reflexiones sobre lo que ocurrió durante esos años”, explica Elisa Leiva, la encargada de las relaciones internacionales en CinemaChile, la agencia para la difusión del cine chileno en el extranjero.

En años recientes, dos películas del director Sebastián Lelio ganaron Osos de Plata en la Berlinale: Gloria, a la mejor actriz en 2013, y Una mujer fantástica, al mejor guion, en 2017. Además, Lelio fue parte del jurado internacional en 2019.

Sin embargo, aparte de grandes nombres del cine chileno, Leiva también espera que talentos emergentes se puedan fortalecer en Berlín: «En esta edición del EFM hay muchos productores emergentes en espacios como el Series Market o el Producers Hub. Tenemos modelos como el de Sebastián Lelio, pero esperamos que esto también sea posible para personajes que recién están empezando”.

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