Tras 28 días de estallido social, los parlamentarios encontraron un punto en común para elaborar la nueva Carta Fundamental.  “Ha sido posible gracias a la ciudadanía que ha estado movilizada», comentó Jaime Quintana (PPD), presidente del Senado.

Por Revista MagZ

Luego de casi un mes de la crisis nacional, y más de 15 horas de debates y negociaciones, los legisladores del país alcanzaron un histórico acuerdo: definir el mecanismo para elaborar una nueva Constitución.

El acuerdo que dejará atrás la Carta Magna de 1981 -denominado “Por la paz social y la nueva Constitución”-, tendrá dos alternativas que se incluirán en la consulta ciudadana: una para determinar si es necesario o no modificar la Constitución; y otra para definir su mecanismo, a través de una convención constituyente mixta -compuesta por una mitad de parlamentarios activos y mitad de nuevos delegados-, o con una convención totalmente nueva, similar a una asamblea constituyente. Los partidos políticos designarán una delegación de expertos para traducir el acuerdo en un proyecto de ley, el que será ingresado en la comisión de Constitución de la Cámara de Diputados.

El anuncio lo dio a conocer el presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD), acompañado por parlamentarios de distintos sectores, con excepción del Partido Comunista, Partido Progresista y el Frente Regionalista Verde Social: «Esta respuesta que están dando transversalmente todos los partidos que aquí nos acompañan es una muestra que busca señalar un camino de profundización democrática, de una salida pacífica a la crisis, de construir un verdadero contrato social, y eso ha sido posible gracias a la ciudadanía que ha estado movilizada».

«El mensaje ha sido muy claro por parte de la ciudadanía. Esta es una victoria de todo el país y por lo tanto lo que hacemos acá es ponernos a la vanguardia de este nuevo contrato social. Ofrecemos una Constitución ciento por ciento democrática», profundizó Quintana.

El acuerdo fue dado a conocer a las 02:25 horas, ya que hubo materias en la que no fue fácil llegar a consenso, como el quórum de dos tercios propuesto por Chile Vamos para modificar las normas de la Carta Magna, que en caso de no alcanzarse mantendría lo que señala la actual Constitución. Lo que fue rechazado por los representantes de la oposición, al estimar la propuesta como una reforma a la Carta Magna y no la elaboración de una nueva. La idea se reemplazó por la opción de comenzar con una «página en blanco» cuando no se logre el quórum.

Si la ciudadanía aprueba el cambio de Constitución en un plebiscito que se llevará a cabo en abril de 2020, se elegirán a los integrantes de la delegación, paralelamente a las elecciones de alcaldes y gobernadores regionales de octubre de 2020, bajo sufragio universal y con el mismo sistema de proporción correspondiente. El órgano electo será el encargado de redactar la nueva Carta Fundamental, no afectando las competencias y atribuciones de los demás órganos y poderes del Estado, y se disolverá una vez cumplida la tarea.

La nueva Constitución –si es que los electores lo confirman- será sometida a un plebiscito ratificatorio, el que se realizará mediante sufragio universal obligatorio. Luego, el Congreso volverá a votarlo, lo que debería ser solo un trámite porque hay acuerdo transversal para su aprobación.

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