La experiencia de dar y recibir feedback (retroalimentación) puede ser bastante estresante, para ambas partes. Principalmente, porque lo practicamos poco. ¿Cómo hacer de la retroalimentación una conversación saludable, enfocada en que exista una mejora efectiva? Aquí te dejo algunos tips.

Por Andrea Donaire

1. Asegúrate de que exista claridad en lo que vas a evaluar.

Cuando alguien no sabe lo que se espera de él y se enfrenta a una retroalimentación, es mucho más probable que tenga una respuesta fisiológica de defensa. Partir una conversación desde ahí lo hace todo más difícil. Asegúrate de haber explicitado tus expectativas de manera clara y precisa, y que el otro las haya entendido (sí, esto hay que hacerlo al principio).

Si ya es tarde para eso, comienza la conversación aclarando tu expectativa y sé comprensivo con que el otro pueda haber tenido un entendimiento diferente al tuyo.

2. Ten la conversación con proximidad temporal al hecho.

Procura que los ciclos de retroalimentación sean regulares en el tiempo y relevantes al trabajo o actividad. Es mejor cuando la retroalimentación se hace con relación a algo que ocurrió hace poco, ya que maximiza las posibilidades de no cometer los mismos errores en el futuro.

3. Enfócate en el aprendizaje

Einstein dijo «Quien nunca ha cometido un error, nunca ha probado algo nuevo».

La invitación es a considerar el error como oportunidad de aprendizaje, como una base para la innovación. Si adoptas este enfoque y te alejas del concepto de error—> castigo, las personas se mantendrán más comprometidas y dispuestas a aprender.

4. Ten un formato para la conversación

Esto es muy útil, ya que te permite «decir lo bueno» considerando el impacto amplio y clarificando lo que sería bueno sostener, y «decir lo malo» de una manera concreta, que para el otro no signifique sólo una crítica o castigo. Hay bastantes modelos como para diseñar una conversación, yo te sugiero el modelo BEST (no funciona bien el acrónimo en español, pero es una buena forma de recordarlo):

B: Behavior (comportamiento): Describe el comportamiento.

E: Effect (efecto): Describe el efecto que tuvo ese comportamiento en la tarea, en las personas y en ti.

S: Seek (indagar): Pregúntale a la otra qué pasó. Dale la oportunidad de visualizar qué fue lo que hizo bien o mal, ya sea para que lo mantenga o para que procure hacer algo distinto la próxima vez.

T: Take Action (tomar acción): Dadas las repercusiones que tuvieron las acciones que estamos evaluando, hay que hacerse cargo. Pregúntale a la persona: ¿qué te surge hacer para hacerte cargo de esto?

De esta manera, involucras al otro en la decisión de cómo mejorar.

Es válido hacer pedidos también, siempre respetando que el otro pueda acceder o no a ellos, o proponer formas distintas de enfrentar la mejora.

5. Ábrete a recibir feedback

Para que el feedback se convierta en parte de la cultura de tu organización o equipo de trabajo, tienes que poder darlo y recibirlo. Exponerte a recibir feedback también hace que los demás te perciban como alguien abierto y cercano. Además, el hecho de recibir feedback y «recordar cómo se siente», te ayudará a entregarlo de manera más empática.

¡¡Éxito con tus conversaciones de feedback!!

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